“No hay camino para la paz, la paz es el camino”

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Analista

Es interesante ver cómo los salvadoreños no aprendemos de nuestros propios errores del pasado cercano y cómo las supuestas extremas políticas de izquierda y derecha al final de cuentas convergen en lo mismo: en creer que la violencia, las armas y la ultra mano dura van a resolver los problemas de violencia que tenemos. Después de discutir tanto tiempo sobre la ineficiencia de la violencia para resolver nuestros problemas, y de haber hablado tanto de prevención, de rehabilitación y de aplicación de la ley, los políticos pretenden encontrar atajos que creen que solucionarán nuestros problemas con tener más hombres armados, con aislar a los pandilleros del mundo exterior de las cárceles y con unidades especiales que combatirán con mejores tácticas, armas, equipos y leyes a los ahora denominados terroristas.

Es tan irónico ver ahora a los que antes denominaban terroristas que hoy son nuestros gobernantes, comenzando por el presidente de la República, el vicepresidente de la República y la presidenta de la Asamblea Legislativa; catalogar y etiquetar a los pandilleros de terroristas que están al margen de la ley y que ellos no les van a dar tregua, que será una guerra sin cuartel hasta que los acaben. ¿No era eso lo que escuchamos durante más de una década sobre los guerrilleros/terroristas del FMLN durante los gobiernos militares, juntas de gobierno, democracia cristiana y ARENA? ¿Y cómo es que ahora esos terroristas que iban a ser eliminados, aniquilados, no solo no lo fueron, sino que ahora son personas tan decentes que nos gobiernan con todas las de la ley?

Hoy nos ofrecen nuestros políticos del FMLN, ARENA, GANA, PCN y PDC, por unanimidad en la Asamblea Legislativa, que la violencia que ellos van a apoyar, va a exterminar a los pandilleros/terroristas. Vemos a un exguerrillero/terrorista que es vocero de los pandilleros/terroristas decir que va a formar un movimiento político denominado Movimiento Revolucionario del Pueblo, como una añoranza del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) al cual él perteneció durante la guerra, y nos indica que no descarta que se convierta en partido político. ¿No fue ese el camino del FMLN, solo que más abreviado?

Lo que me queda claro de la simbiosis entre nuestra experiencia de la guerra y de la solución político-negociada de la misma, y la experiencia de combate de los carteles de la droga en México en los últimos años, es que si generamos más violencia, si matamos y/o aislamos de la calle a los líderes “terroristas” obtendremos más violencia, más cabezas en la calle sin control, se irán a la clandestinidad, se organizarán en células terroristas compartimentalizadas más difíciles de combatir, y se incrementará la violencia en nuestro país sacándola de los barrios y colonias pobres llevándola a las áreas rurales adonde se esconderán, y luego, los comandos urbanos atacarán a los políticos y a los que tengan influencia política para obligar a una salida político-negociada al conflicto.

Mahatma Gandhi dijo: “Me opongo a la violencia, porque cuando parece causar el bien este es solo temporal, mientras que el mal que causa es permanente”. Y en otro momento dijo: “Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego”. Mientras que Martin Luther King dijo: “Hemos aprendido a volar como pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos”.

No seamos ingenuos. Ahora nos dirán nuestros políticos que necesitan más dinero para más armas, para más gente, para más cárceles, más cuarteles, para más vehículos, radios, chalecos contra balas, helicópteros, para todos los demás equipos que se les puedan ocurrir, porque así van a aniquilar más eficientemente a nuestros hermanos. Sí, por más que no nos guste, ese niño de 12 años que ahora anda matando, todos los postes, los palabreros y todos los demás miembros de las diferentes pandillas son nuestros hermanos, son seres humanos y no animales a quienes debemos matar o aniquilar. Paremos estos tambores de guerra, porque las guerras solo benefician a los que comen de ellas. Todos los demás seremos víctimas circunstanciales que no importaremos ante el objetivo de acabar al enemigo.

Así como los del FMLN no pudieron acabarse a los oligarcas de ARENA, tampoco los oligarcas y los militares se pudieron acabar a los comunistas y socialistas de todos los tipos. Es más, ahora nos gobiernan y mandan a esos mismos militares. Pues les aseguro que si nos metemos en esta nueva guerra, nadie va a eliminar a los mareros y sus bases de apoyo que son tan grandes en las comunidades, y dentro de unos años, después de muchos cientos de millones de dólares de nueva deuda, tendremos que buscar una solución “político-negociada” al conflicto que no pudimos detener HOY.

Estas palabras parecerán idealistas y tontas en este momento en que todo mundo se está preparando para la guerra, pero es un llamado a parar los tambores y mensajes de guerra y que la sensatez entre en nuestros corazones y en nuestras cabezas. La violencia sólo trae más violencia y más muerte. Paremos la carnicería que tenemos en nuestro país y evitemos que sea peor, porque como dijo Gandhi: “No hay camino para la paz, la paz es el camino”; y como nos dijo Juan Pablo II en 1986: “Sean artesanos de la paz”.

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