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No hay camino sin un primer paso

Nunca el engaño creado con la única finalidad de causar daño puede ser algo bueno. No se puede andar por el mundo difundiendo mentiras haciendo creer que es otro el que las dice. Pero esto que lo podemos tener claro en nuestra vida cotidiana no está totalmente específico en la legislación salvadoreña. Eso es lo que nos ha dejado la reciente absolución de cinco personas acusadas de divulgar información falsa haciéndose pasar por la versión web de LA PRENSA GRÁFICA.

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Luis Laínez / Subjefe de Información de LA PRENSA GRÁFICA

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Hay estrategias comerciales que internacionalmente han apelado a esta zona gris de indefinición de la web para generar ganancias. Hace unos años, si se ponía “.com” y no “.gov” al final del sitio web oficial de la Casa Blanca se iba a un sitio de pornografía. ¿Existe en este momento? No, porque claramente trataba de confundir. No era una estrategia honesta para atraer tráfico.

Y esto es lo que ha pasado con el ciberataque contra laprensagrafica.com. Se distribuyó información con el único fin de minar la credibilidad de un medio de comunicación que tiene más de un siglo de confiabilidad. Este intangible, la credibilidad y confianza que genera un medio de comunicación, es lo que se quiso perjudicar. El tribunal que absolvió a los cinco procesados fue rigorista al definir que el único daño cuantificable es de índole exclusivamente económico. Es decir, “cuánto dinero perdió” por la distribución de información falsa en un sitio web con una dirección electrónica (URL) y un aspecto tan parecidos al original que al verlo por primera vez daba la impresión de que se estaba ante el sitio legítimo.

La credibilidad es uno de los activos más grandes del periodismo. Atacarlo, difamarlo y destruirlo solo es estrategia de quienes están en contra de la verdad. Y eso vale tanto para ataques externos como internos. Es decir, un medio de comunicación que no confronte información y verifique fuentes antes de publicar algo está atentando directamente contra esa credibilidad y confianza. Eso lo saben muy bien en The Washington Post, cuya historia sobre un testimonio falso para atacar a un político había sido pagada por grupos contrarios al periodismo libre. Ellos lo descubrieron por aplicar el rigor periodístico. Lo publicamos esta semana en LA PRENSA GRÁFICA.

El juicio por el ciberataque a LPG, sin embargo, tiene cosas positivas. Es el primer paso en una lucha contra las noticias falsas, contra las estrategias de difamación y desinformación de grupos opuestos a la democracia. Nunca un primer paso es seguro o fácil. Pero abre brecha. Uno de los jueces dijo que se absolvía a los procesados porque las conductas criminales no se adecuaban a los delitos. Y es porque sucedieron antes de la Ley Especial de Delitos Informáticos. Además, durante los dos años que ha durado esta primera fase judicial no hubo más ataques. Eso es bueno.

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