No hay dinero

Es importante fortalecer al municipio, por ser el espacio territorial más pequeño del ejercicio de la representación del pueblo dentro del gobierno. Es el más pequeño y el más directo.
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Recién acaba de concluir el XXXII Congreso de la Corporación de Municipalidades de la República de El Salvador (COMURES). Los 262 municipios participaron en igualdad de condiciones y se unieron al unísono para pedir incremento en la transferencia que ampara la ley de creación del fondo de desarrollo económico y social de los municipios, conocido como FODES.

Los alcaldes quieren 2 puntos más del presupuesto. Quieren llegar a una transferencia del 10 % de los ingresos corrientes netos del presupuesto del Estado. A su petición les respondieron lo que todos conocen: no hay dinero. Esto es cierto y viene desde hace tiempo. Todos vivieron el atraso en las transferencias del FODES con las implicaciones que tuvo con los proveedores.

El FODES es una inversión millonaria. En 2014 fueron alrededor de $334 millones. En 2016 las transferencias fueron alrededor de $349 millones. Es un promedio de $1.3 millones por alcaldía municipal. Pero no es así, el fondo no se distribuye de esa manera. Legalmente se establecieron cuatro criterios para la distribución y asignación de los fondos: población, equidad, pobreza y extensión territorial.

Por población asignan el 50 %; los municipios menos poblados tienen una mayor asignación per cápita. Por equidad asignan el 25 %, este porcentaje lo distribuyen entre los 262 municipios. Por pobreza en el municipio asignan el 20 %. Para esto utilizan indicadores tradicionales como la mortalidad; características de la vivienda (hacinamiento, piso de tierra, agua, servicio sanitario, drenaje, energía eléctrica); la tasa de analfabetismo en mayores de 10 años, la tasa neta de escolaridad de primero a sexto grado; la tasa neta y la extra edad de séptimo a noveno grado; y, además, toman en cuenta la población rural.

La ley del FODES fue decretada en 1988, hace casi treinta años, tiene 11 reformas, dos interpretaciones auténticas, tres decretos vetados y un reglamento. A estas alturas, los indicadores que se mencionan para evaluar pobreza merecen revisarse porque no se produce información periódica para actualizarlos. ¿Sería más pertinente acceso y calidad de agua? ¿Acceso y conectividad vial? ¿Disponibilidad y calidad de servicios públicos? ¿Remesas? Pregunto porque con el esfuerzo y los resultados que el gobierno anuncia, el analfabetismo queda obsoleto.

El cuarto criterio es la extensión geográfica del municipio con una asignación del 5 % de los ingresos corrientes del Estado. La ley establece la asignación de manera directamente proporcional, tienen un factor constante de asignación por kilómetro cuadrado que se multiplica por la extensión territorial de cada municipio. Los más grandes seguramente tienen más.

El FODES es un instrumento que ha favorecido la descentralización del Estado; es un instrumento que fortalece el gobierno municipal; es un instrumento que fortalece la democracia y es un instrumento que fortalece al Estado presente en el territorio. También es un instrumento que favorece a los partidos políticos que periódicamente hacen llamados para que se les conceda el derecho y la responsabilidad de ejercer la representación del pueblo dentro del gobierno tal como lo manda la Constitución de la República.

Es importante fortalecer al municipio, por ser el espacio territorial más pequeño del ejercicio de la representación del pueblo dentro del gobierno. Es el más pequeño y el más directo. Por esto seguramente la gente que fue encuestada por LPG Datos expresa más interés en participar en las elecciones municipales y no así en las legislativas. Los primeros están más cerca de la gente. Los segundos, es decir, los diputados y diputadas, se ven lejos y distantes.

El municipio es el espacio en el que se puede pedir cuentas. La gente ve y compara. Allí se tiene opinión informada y esto fortalece la cultura política y la democracia. Con el FODES no debe jugarse por el papel que tiene en el territorio y el desarrollo local. Pero es un hecho que el gobierno ha tenido problemas con la transferencia. Los ingresos estuvieron sobreestimados. Y con la sobreestimación y las cuentas por pagar, los dos niveles de gobierno se han visto a palitos para cumplir con los proveedores.

Sin embargo, antes de continuar con la demanda de incremento del FODES, conviene evaluarlo y repensarlo. Si efectivamente se quiere disminuir la inequidad y promover el desarrollo local, es oportuno reconocer que los municipios tienen diferencias en la capacidad de asumir sus competencias. Y por ser el FODES un buen instrumento, los criterios de asignación podrían revisarse.

 

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