No ir a votar es una traición a la democracia

A unas semanas del 4 de marzo, hay mentes maquiavélicas que siguen llamando a los salvadoreños a no ir a votar, o anular su voto en aras de un supuesto rechazo a los partidos políticos y sus candidatos, por lo que me gustaría invitar a reflexionar sobre las razones que tenemos para ir a votar.

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Sherman Calvo / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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Primero, porque así expresamos nuestro compromiso con la Democracia, la cual construimos entre todos y que debemos abonar a diario. Democracia que, como forma de vida, es difícil de consolidar y fácil de perder. Miremos alrededor: ¿Cuántos países no gozan de ese privilegio? ¿Cuántos siguen derramando sangre para conquistarlo?

Hoy, el mundo observa a este “hoyo” de tierra bendita que lleva el nombre de EL SALVADOR: ¡Que vean nuestro entusiasmo democrático! ¡Que en el concierto de las naciones, perciban que nuestro pequeño terruño sigue luchando por su decisión de vivir en libertad! La abstención no logra nada, solo expresa desidia y conformismo ciudadano. Recordemos los resultados de las elecciones en Venezuela, de 1998: Hugo Chávez con 3,673,685 votos. Abstencionismo: 4,024,729. Así comenzó la destrucción de ese país. Solo como reflexión.

En las próximas elecciones que decidirán nuevos alcaldes y nuevos representantes en la Asamblea Legislativa, debemos acudir libremente a las urnas, es un derecho que como ciudadano salvadoreño se tiene para poder elegir la propuesta política que más convenga a las creencias o necesidades de la persona. “Si no votaste, no te quejes”, cuando un ciudadano no acude a las urnas a votar no tiene el fundamento cívico para reclamar a los gobernantes que no están haciendo bien su trabajo.

Si quieres ser parte de la democracia y tener el poder de exigir a las autoridades que cumplan sus promesas, debemos ir a votar. Así como ejercer el voto es un derecho constitucional, también es una obligación ciudadana, de que todos aquellos que tengan DUI (vigente), vayan a elegir su mejor opción a las urnas. Si no votas, se puede llegar a una crisis de representación, es decir, al no existir una mayoría en las urnas, los gobernantes son electos con mayorías no representativas y es cuando se pone en duda su legitimidad.

Es importante que una afluencia masiva de votantes acuda a las urnas para que el ganador realmente llegue por mayoría, como lo exige una democracia. Es necesario que las nuevas generaciones se motiven para que participen en las decisiones y no se sumen a la apatía de no votar. Una razón para no votar es decir “nada sirve”, “no me meto en política” o “no creo en los políticos”. Con ello, la política resulta afectada negativamente en su respetabilidad y credibilidad. Es entonces cuando aparece un movimiento antipolítico, de donde surgen gobernantes no-políticos, pero que pueden volverse populares para algunos sectores, y hasta conseguir gobernarnos.

Por eso, el voto es también un momento de reflexión y debe ser tomado de la manera más consciente posible; más allá de las decepciones u opiniones que podamos tener como votantes, debemos salir a votar, asumir esa determinación y convertirla en una acción positiva, elegir lo mejor que podamos manteniendo un espíritu patriótico, dejar de pensar de que un gobierno o partido solucionará nuestros problemas, los mismos solo son un porcentaje o una parte del cambio que queremos ver, el resto depende de nosotros.

El voto es el arma más poderosa que le da la democracia al ciudadano, para escoger a sus gobernantes. Es el mejor de los sistemas para elegir quiénes nos van a gobernar, casi podríamos decir que es una traición a la democracia no votar o anularlo.

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