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No más violencia con nombre de mujer

El 24 de abril LA PRENSA GRÁFICA informó que el compañero de vida de la periodista asesinada de este medio de comunicación Karla Turcios fue capturado acusado de ser el responsable de su homicidio; el individuo tendrá que enfrentar la justicia por el delito de feminicidio agravado.

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A este trágico suceso le antecede otro que ha causado gran conmoción social, se trata de la agente policial Carla Ayala, quien luego de un hecho violento cometido en una fiesta de fin de año donde participaban elementos del Grupo de Reacción Policial (GRP), fue raptada presuntamente por uno de estos elementos desde el 29 de diciembre de 2017, y ya lleva más de 100 días sin aparecer.

Este 26 de abril se reportó el caso de Katherine Cárcamo, quien fue encontrada sin vida, y con señales de haber recibido una fuerte golpiza, su rostro estaba fracturado. El sospechoso: su esposo.

Pero estos casos son una mínima parte de los que nos informan diariamente los medios de comunicación, situaciones indignantes y desgarradoras, donde la mujer es atacada cobardemente hasta llevarla a su muerte.

Según información oficial retomada por LA PRENSA GRÁFICA, entre el 1 de enero y el 14 de abril de este año ya son 145 mujeres las que han sido asesinadas en nuestro país. Y el año pasado entre el 1 de enero y el 30 de abril fueron cometidos 123 feminicidios.

El alza en este tipo de delitos nos indica que algo alarmante está pasando en nuestro país, y no hemos podido abordar este problema con la seriedad, urgencia y efectividad que se debe.

Es necesario además mencionar los innumerables casos de agresiones que recibe el sexo femenino, casos conmovedores que quedan en la oscuridad, sin la posibilidad de salir a la luz, hasta que es demasiado tarde, desde la violencia sicológica, sexual, económica, que se da en la intimidad del hogar, hasta el acoso u hostigamiento que se da en el plano social o laboral.

Cabe señalar que muchos de estos hechos repudiables son cometidos por odio a la persona por su condición de mujer, lo que significa que se trata de un problema cultural referente a la discriminación y violencia de género que es el pan amargo del día a día en nuestro país. Según organizaciones feministas, la impunidad es un factor determinante para que se dé un incremento en este tipo de delitos.

Se vuelve urgente que la sociedad en general nos pongamos a reflexionar reconociendo el invaluable valor que posee la mujer como ser humano reconociendo todos sus derechos, valorándola como trabajadora, profesional, madre, esposa, compañera de vida, y reconociendo sus aportes en todos los ámbitos, y sobre todo entendamos que la mujer es el pilar fundamental en que se cimenta nuestra sociedad.

Detrás de cada feminicidio hay un rostro, una vida y un nombre. Por la periodista Karla Turcios, la doctora Rosa María Bonilla, agente Julia García de Leonor, señora Vilma Pérez, agente Lorena Hernández, joven Lilian Ramírez, joven Graciela Ramírez, señora Roxana Jiménez González, agente Carla Ayala, y por toda aquella mujer que ha sido, es o está siendo víctima de la violencia de género digamos un rotundo BASTA YA, porque ninguna mujer debe morir por el hecho de ser mujer, los crímenes de odio en este país se deben erradicar.

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