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“No podemos callar”

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Por Ulises Gallegos / CEO en Que Te Valga Agencia de Marketing Digital

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CEO en Que Te Valga, Agencia de Marketing DigitalInseguridad, violencia, inestabilidad económica, política y social, son situaciones que se adueñan de las portadas, dentro del breviario de lunes a domingo en El Salvador.

Mientras tenemos instituciones cuya principal función es velar “por el bienestar de los salvadoreños” ¿qué pasa?, es eso lo que menos hacen o peor saben hacer. Es tan indignante cómo la corrupción en todos los ámbitos del Estado salvadoreño crece, impunemente a pasos agigantados, frente a nuestras narices y sigue siendo un secreto a voces que no da señales de ser desenmascarada por la justicia que adolece de males, iguales o peores que las injusticias que debe combatir. Cómo la impunidad de la que sufrimos los buenos y de la que gozan los malos crece día a día.

Los jóvenes no conocemos un país donde nuestras voces sean escuchadas o atendidas, pero el país tampoco nos conoce.

¡No podemos callar! Aunque el sonido de las balas ensordezca, la corrupción amenace o la injusticia parezca ser privilegiada.

Apuntar con críticas hacia un partido político en particular seguramente no es la mejor manera de resolver conflictos, y menos cuando en El Salvador contamos con la “bendita democracia” que –le guste a quien le guste– nos permite hablar, decidir y premiar a los “buenos” y castigar a los “malos”, a través del voto.

Estamos en campaña electoral, donde se reparan más vallas de candidatos que señales de tránsito. Campaña electoral que coincide con las únicas veces que vemos a la mayoría de funcionarios trabajando y no precisamente por los intereses del pueblo sino por sus propios intereses, y donde se proponen, según ellos, enamorarnos con sus propuestas que prometen bajarnos el cielo y las estrellas.

Una competencia interminable que pretende convencernos de que un tal cambio sigue, o ver partidos nuevos con campañas millonarias, mientras muchos salvadoreños no tienen qué comer, corruptos hablando de campañas anticorrupción o políticos viejos con campañas viejas (más de lo mismo) y políticos jóvenes que prefieren quedar bien con los viejos políticos que con el pueblo.

Ni las campañas, ni el romanticismo prometedor de los candidatos deben cambiar nuestro sentir ante la realidad del país y mucho menos determinar hacia quién irá nuestro voto.

El voto fuerte somos los jóvenes, muchos votarán por vez primera, otros ya experimentaron el ejercicio, unos se habrán arrepentido de los resultados que ocasionaron con su voto, otros estarán satisfechos. Lo importante es que no podemos callar. Y una forma de cumplirlo es ejerciendo el voto.

El Salvador no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio del cual se vuelve protagonista cuando deja el camino libre para que se haga lo que venga en gana.

Jóvenes: nosotros no somos el futuro del país, somos el presente y parte de la solución. No podemos renunciar a ser útiles, es una cobardía ceder el paso a los indignos.

Es el destino el que baraja las cartas, pero somos nosotros los que las jugamos. Cada día estamos más cerca de tomar una decisión, expresar por medio del voto nuestra voluntad acerca de quiénes deben integrar los órganos representativos del Estado.

¡Es hora de poner manos a la obra! No se trata de buscar héroes, pero sí de premiar propuestas, buenos candidatos y actuar con ellos.

Mientras los salvadoreños no actuemos, no desenmascaremos a nuestros gobernantes, no protestemos, no preguntemos, entonces, nada cambiará.

Ya no hay tiempo para perder tiempo, hay que empezar ahora, hay que cambiar lo que no nos gusta. ¡No podemos callar!

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