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No se vale ahogar

Los gobiernos locales son la única instancia del Estado presente en el territorio. El gobierno central, por más burocracia que contrate y comprometa para convocar, hacer participar y negociar en el territorio, debe respetar las atribuciones municipales.
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¿Desde cuándo existen los municipios? La historia de fragmentación municipal tiene que ver con aspectos políticos, con administración pública y, sobre todo, con identidad cultural. Se crean municipios por presión. De pueblos pasan a ser municipios por presión y apoyo político. De municipios pasan a ser ciudades por presión y apoyo político. Y entre identidades, correlaciones, anexiones y presiones, en 20,742 km², tenemos 262 municipios regidos por concejos municipales.

¿Qué condiciones y características debe cumplir un pueblo para lograr la categoría de municipio? ¿Qué condiciones y características debe cumplir un municipio para lograr la categoría de ciudad? La Constitución de la República en el capítulo sobre gobierno local introduce dos figuras: las gobernaciones y los municipios. En la Asamblea Legislativa se decide.

Sobre las gobernaciones, la CR establece que “para la administración política se divide el territorio en departamentos cuyo número y límite fijará la ley. En cada uno de ellos habrá un gobernador propietario y un suplente nombrados por el Órgano Ejecutivo”. Para el gobierno local “los departamentos se dividen en municipios que estarán regidos por concejos”. “Los municipios son autónomos en lo económico, lo técnico y administrativo. Los municipios se rigen por el Código Municipal que contiene los principios de su organización, funcionamiento y facultades autónomas”. Así lo plantea la Constitución de la República.

Los municipios son la más cercana expresión del Estado en el territorio. Los municipios tienen las mismas atribuciones independientemente del departamento, de su tamaño, de su altitud, de sus recursos y de su población. El alcalde y su concejo son elegidos popularmente y tienen legitimidad porque la gente decide y en democracia la decisión debe respetarse.

Pero no todos los municipios son iguales. Hay pequeños y grandes. Hay ricos y pobres. Hay comunicados y aislados. Hay seguros y hay vulnerables. Hay cercanos y lejanos del poder central. Hay simpatizantes y no simpatizantes de la administración política. Dependiendo de las categorías, hay variedad. Y estas diferencias no son de este siglo, ni del siglo pasado. Las diferencias, que se traducen en la marginación y la exclusión territorial, tienen su fundamento en la inequitativa administración de recursos.

El problema y la conclusión no son nuevos, tienen arrastre histórico/cultural. Y precisamente este problema estructural de marginación y exclusión inspiró las luchas por financiamiento para el desarrollo local durante las décadas del setenta y ochenta del siglo pasado. Históricamente los municipios con base productiva y mayor población tienen a quien cobrarles. Soyapango, Santa Ana, Ahuachapán, Antiguo Cuscatlán, San Salvador, Santa Tecla, Colón... son ejemplo de municipios de concentración de recursos productivos y demográficos. Es la cuarta parte del territorio, con sus municipios, la que tiene mejores condiciones de gobierno local. Y esto tiene que ver con recursos.

La Ley del Fondo para el Desarrollo Económico y Social de los Municipios (FODES) es de octubre de 1988 y responde al mandato establecido en el artículo 207 de la Constitución de la República: “Los fondos municipales no se podrán centralizar en el Fondo del Estado, ni emplearse sino en servicios y provecho de los municipios. Para garantizar el desarrollo y la autonomía económica de los municipios se creará un fondo para el desarrollo económico y social de los mismos”.

Negar el FODES a los municipios es inconstitucional. Negar el FODES a los municipios es reflejo de una mentalidad centralista que, por cuestiones partidarias de coyuntura, desconoce la evolución del municipalismo para el desarrollo local. Considero conveniente revisar los criterios y las proporciones para asignar el FODES. Es necesario, es conveniente y es oportuno. Sin embargo, la motivación y el estilo del Órgano Ejecutivo del FMLN, ante los gobiernos locales, es criticable.

Y es criticable porque la Constitución les otorga autonomía en el ejercicio de sus competencias y atribuciones. Es criticable porque el Código Municipal establece que la administración del Estado, es decir, el Órgano Ejecutivo, puede intervenir cuando el municipio no tenga capacidad y siempre con el consentimiento de las autoridades municipales.

Es criticable porque las implicaciones para los concejos municipales son reflejo de medidas autoritarias, centralistas y presidencialistas. Los gobiernos locales son la única instancia del Estado presente en el territorio. El gobierno central, por más burocracia que contrate y comprometa para convocar, hacer participar y negociar en el territorio, debe respetar las atribuciones municipales. No se vale ahogar la autonomía y el respeto de las autoridades locales.

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