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Noche de paz

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Jaime Ramírez Ortega

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La mayoría de personas en el mundo han mal entendido el tiempo de Navidad, creyendo que su significado está vinculado con la diversión, bebidas alcohólicas y otro de tipo de placeres que solo evocan el hedonismo; sin embargo, la esencia de la Navidad es más que un rito religioso que recuerda el nacimiento del Señor Jesucristo, dado que el conocimiento sin práctica no pasa de ser un acto religioso, y por tanto una tradición, pero cuando analizamos el mensaje que dio el Señor Jesucristo a la humanidad, nos damos cuenta de que rompía con el statu quo de la religiosidad de aquel entonces, de modo que los gobernantes y los sacerdotes interpretaban el mensaje de Jesús como peligroso.

Dado que estaba centrado en amar el prójimo, hacerle bien a la persona que hace mal, ayudar a los necesitados, a no explotar a los pobres, a pagar los impuestos, a no desafiar a la autoridad, a no robar, a no cometer adulterio, a no utilizar la Iglesia y el nombre de Dios como fuente de ganancia, señaló públicamente a los sacerdotes que vivían corruptamente, y que ponían dura carga al pueblo, pero ellos no estaban dispuestos a mover con un dedo, así mismo los acusó de ser sepulcros blanqueados, que se mostraban blancos por fuera pero por dentro eran un costal de huesos podridos, por lo tanto Jesús representaba un verdadero peligro para las clases dominantes.

En siglo XXI, las cosas no han cambiado sustancialmente con relación al mensaje de Jesús de hace dos mil años atrás, ya que sigue habiendo egoísmo, división e insensibilidad, miseria, guerras, maldad y lo que es peor, la Iglesia que debería ser un referente moral y de apoyo a las causas más nobles, lamentablemente algunas de ellas se han convertido en cueva de ladrones, donde buscan únicamente lucrarse del dinero de las personas, pero en realidad no están interesados en ayudar a la viuda, al huérfano o al extranjero, es decir que no hay diferencia entre un delincuente y una persona que se enriquece con la fe, haciendo del evangelio una mercancía.

No estoy diciendo que todas las iglesias y que todos los hombres que se dedican al servicio a Dios sean corruptos y deshonestos, creo que existen grandes hombres y mujeres al servicio de Dios, que no han doblegado sus principios y con mucha diligencia predican sobre las verdades bíblicas, más allá de lo que le impone su religión. Esta disyuntiva la encontramos cuando el Apóstol Pedro disertaba sobre el Señor Jesucristo y los sacerdotes judíos le prohibieron predicar en el nombre de Jesús, ante ello Pedro les dijo: "Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hechos 5:29).

En consecuencia, los cristianos debemos de tener cuidado de los falsos apóstoles y profetas, tal como el Apóstol Pablo le advirtió al Joven Timoteo en el capítulo 3: 1-5. "También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita".

En suma, si le damos una interpretación a la Navidad, sería una noche de paz, donde el Señor Jesucristo desea que los hombres de buena voluntad hagan el bien, que no se pierdan en las vanidades de este mundo, dado que somos peregrinos y un día tendremos que partir de este mundo y cuando estemos ante la presencia del Señor Jesucristo solo una cosa será importante: haber creído con fe y haber dado frutos dignos de arrepentimiento.

Tags:

  • Navidad
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