Nos unimos o nos hundimos

El país que tenemos hoy tiene un Estado quebrado y una economía agotada, con niveles de inversión y de producción muy bajos, un país donde aceptamos que buena parte de la corrupción quede impune y el incumplimiento tributario (evasión y elusión) de los contribuyentes no garantiza ingresos suficientes para financiar iniciativas de crecimiento; un país donde toleramos que pandilleros atemoricen y controlen la vida a más de 6 millones de salvadoreños; un país con una calidad educativa y docente deficientes, con un sistema de transporte pésimo, espacios públicos abandonados o inexistentes y una gran mayoría de la población viviendo en asentamientos precarios indignos carentes de servicios básicos.
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¡Ciudadana-economista
cansada de la política del país!
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Con la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, el Asocio para el Crecimiento y FOMILENIO II, el país tiene grandes oportunidades para dinamizar el sector productivo, desarrollar oportunidades para el capital humano y mejorar la seguridad ciudadana.

Sería una lástima dejar que algunos políticos y grupos hagan desaprovechar estas oportunidades a toda la población, porque viven del negocio de la confrontación permanente y no de representar las demandas de la mayoría de los ciudadanos.

Adoptan actitudes descalificadoras, destructivas, poco objetivas, respondiendo más bien a agendas partidarias y/o particulares y alejándose de cualquier entendimiento y compromiso mutuo en cuanto al desarrollo del país.

Como lo menciona Alberto Arene en uno de sus artículos “De los Acuerdos de Paz a los Acuerdos de Desarrollo”: “En sus primeros 23 años de vida democrática y en la primera década y media del nuevo siglo, El Salvador no ha dispuesto de una visión y estrategia compartida de desarrollo”.

Carlos Calleja, uno de los mas prominentes empresarios jóvenes del país, afirmó: “Es un ejercicio entre dos ideologías que han estado enfrentadas, pero que deben ser capaces de superar esas diferencias para poner el país en primer plano... será largo y debemos confrontarlo desde una visión de unidad”.

Necesitamos más empresarios comprometidos con el desarrollo económico y social del país, que se atrevan a decir que cese el enfrentamiento constante, improductivo e inútil para trabajar unidos en pro del desarrollo del país.

La polarización político-ideológica hace parte de la política salvadoreña y deja poco espacio a políticas de Estado y a una visión de país compartida. La polarización ha coartado cualquier transformación estructural socioeconómica en el país y en ella se sigue escudando la mediocridad, la falta de liderazgo y la poca eficiencia de los gobiernos sucesivos desde la firma de los Acuerdos de Paz.

Aunque un acuerdo entre el FMLN y ARENA está lleno de obstáculos, es hora de hacer un llamado urgente a un actor muy importante de la sociedad civil, el sector empresarial, para coadyuvar a este entendimiento, que tome el liderazgo, colabore y participe alejándose de visiones ideológicas y/o partidarias y concierte con el gobierno convocando a una Alianza para el Desarrollo de El Salvador (ADES) que implique una definición de una visión compartida de país.

Esta alianza entre el sector empresarial y el gobierno, con objetivos comunes y beneficios mutuos, simbolizaría una forma diferente de hacer las cosas, cambios estructurales y no “cosméticos” y “de forma”, una apuesta a un mejor futuro para El Salvador.

¡Si no aprovechamos ahora estas oportunidades que se nos presentan para unirnos, El Salvador seguirá hundiéndose cada día más!

Tags:

  • estado
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