Lo más visto

Más de Opinión

Nosotros le apoyamos, señor fiscal

En el contexto de las más recientes investigaciones y posterior judicialización de casos contra influyentes exfuncionarios, el fiscal general de la República ha solicitado el apoyo de la ciudadanía.
Enlace copiado
Enlace copiado
Lo hace al mismo tiempo en que divulga la existencia de fuertes y continuadas presiones que intentan interferir con las labores que legal y constitucionalmente le corresponden.

No solo por las muestras de independencia que hasta hoy hemos observado, sino sobre todo porque es nuestra responsabilidad cívica y patriótica, desde acá le expresamos al fiscal general nuestro absoluto apoyo a todas aquellas gestiones que vayan encaminadas directa e ineludiblemente al combate a la corrupción y a la impunidad en todas sus variantes.

Por supuesto que el apoyo que endilgamos no implica que de manera anticipada, irreflexiva e incondicional estemos de acuerdo con todas las actuaciones de la Fiscalía General de la República. Nuestro apoyo no es una carta en blanco, sino tan solo la pública manifestación de que mientras exista una genuina voluntad de combate frontal a la corrupción, nuestra asociación –como muchas otras– estarán dispuestas a acuerpar a la institución encargada de velar por los intereses del Estado y los ciudadanos.

Hay cosas que deben corregirse, otras que deben eliminarse y algunas otras que deben implementarse. Pero las muestras que hasta la fecha hemos tenido nos llenan de optimismo y nos permiten predecir que de seguir por este rumbo, nuestro país podrá dar un salto cualitativo en la búsqueda de justicia.

Entendemos que hace falta mucho trabajo por realizar al interior de la institución, que debe conducirse un serio proceso de depuración de fiscales, que debe apostarse a la capacitación de estos, que deben incorporarse nuevas herramientas de investigación, que debe ponerse más atención al fondo que a la forma, que las gestiones deben tecnificarse y que deben irse abandonando obsoletos mecanismos de presentación de los casos.

Pero también entendemos que tales cambios son imposibles si no existe la valentía e independencia necesaria para asumir el rol de director en la persecución del delito. Pensamos que el fiscal general está dando muestras de contar con estas características y que ya ha logrado que sus electores realicen que ningún favor se les debe por su elección. Si estas características se mantienen incólumes, los demás cambios y mejoras vendrán por añadidura.

Igual estamos conscientes de que la lucha contra la corrupción y la impunidad no se limita a lo que pueda realizar la Fiscalía, y que se requiere de profundos cambios en el Órgano Judicial, en el sistema penitenciario, en la institución de la Policía Nacional Civil y en el establecimiento de un régimen normativo y presupuestario que de una vez por todas consolide la independencia de la institución.

Con todo y la magnitud de ese reto, las decididas actuaciones que estamos viendo de la Fiscalía marcan un antes y un después que más temprano que tarde permearán a las otras instituciones involucradas. De hecho, aplaudimos las labores de coordinación que ya son evidentes entre la Fiscalía, la Corte Suprema de Justicia y la Policía Nacional Civil.

Nuestro apoyo también implica que rechacemos de tajo cualquier esfuerzo por presionar las actuaciones de la Fiscalía y entrometerse en su agenda. Para el caso, han sido vergonzosas las manifestaciones del alcalde de San Salvador y de algunos otros políticos que posiblemente anticipan que la Fiscalía llamará a sus puertas pronto.

En un estado de derecho no podemos confundir la libertad de expresión con el irrespeto a las instituciones o con los llamados públicos a la desobediencia; mucho menos cuando tales manifestaciones son realizadas por personajes que ocupan cargos públicos. Nuestro apoyo también implica un enérgico llamado a la sensatez de quienes obviamente no les está gustando que las malas prácticas se investiguen.

Lee también

Comentarios