Nuestra democracia está en peligro

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Todos los políticos deberían de recordar que las personas se cansan de las falsas promesas, de que todo el tiempo los engañen, de que nunca les solucionen sus problemas y sus necesidades sobre todo viviendo en el afamado régimen de vida, político y social democrático que corre peligro, pero no solo por la amenaza del comunismo, el socialismo del Siglo XXI, la corrupción, sino que porque hasta la fecha no ha creado la riqueza que se esperaba de él.

Por ello el objetivo primordial de todos los políticos no solo debería ser el de construir, desarrollar, consolidar y modernizar nuestra democracia sino que también el de hacerla que funcione, pero no solo en el aspecto político, social sino que también en el aspecto económico, para que de esa manera todos los salvadoreños vivamos mejor.

Es decir, para que haya más oportunidades iguales de superación, para que haya más y mejores empleos, ganemos mejores salarios, progresemos más y así tengamos un mejor futuro, porque si no hacemos así corremos el riesgo de que nuestra población salvadoreña se decida, por un falso líder político o por un peligroso modelo económico, político y social dictatorial, autoritario, socialista, comunista, totalitario como los que todavía imperan en Cuba, Corea del Norte y Venezuela, que seguramente nos llevará a un rotundo fracaso económico y también nos lleve a perder nuestras sagradas libertades y nuestra democracia que tanto nos ha costado conquistar.

Por otro lado, si el modelo democrático ha funcionado en el aspecto económico en países como Alemania, Italia, Japón y España, que tuvieron también regímenes dictatoriales y autoritarios o en países que fueron muy pobres como Taiwán, Uruguay y Costa Rica, entonces, por qué no puede funcionar también en El Salvador, que hoy está mucho mejor que antes.

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