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Nuestra equivocada política exterior

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Rafael Castellanos / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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Corresponde al Ejecutivo dirigir nuestra política exterior, establecer relaciones, terminarlas, estrecharlas o alejarlas, gestionar y lograr ayuda exterior, perderla o ponerla en riesgo. En el criterio de muchos, el presidente Sánchez y el FMLN han ejercido esa potestad equivocadamente, no en favor de los intereses del país, ni representando los sentimientos del pueblo. Grandes decisiones controvertidas van en contra de los intereses país y el cuestionamiento cada vez más amplio es que favorecen exclusivamente a su partido o a unos cuantos de la cúpula que lo maneja.

Totalmente objetable el oscuro acuerdo de Alba Petróleos, a nombre de municipalidades que ellos gobernaban, petróleo al crédito a 25 años, prima pequeña, sin rendir cuentas sobre el uso de esos dineros ni quién pagará la deuda. No se conoce la cifra de los cientos de millones que se deben, en qué se han usado, las municipalidades no dan fe de usarlos en su gestión municipal, la decorativa Corte de Cuentas no reporta y no sabemos si ha auditado el turbio entramado. Se sabe que un contingente de venezolanos se instaló en Santa Elena, con mano generosa adquiriendo negocios, otorgando créditos, invirtiendo diverso, pagando más de lo que el mercado señalaba. Las consecuencias se ven, varias empresas a las que prestaron han quebrado y no pueden pagar. El último y más escandaloso caso es el de VECA, en que se señala un posible caso de blanqueado de dinero. ¿Beneficios para el país? No se ven.

Intolerable el apoyo que el presidente, el partido y el canciller han brindado al genocida centroamericano más grande de los últimos tiempos, Ortega, que asesina jóvenes, los persigue casa por casa, los asesina o captura y tortura, ¿cómo se atreven? La población lo rechaza, sus militantes se los mostraron en las urnas. La explicación subyacente es que bajo la dirección de quienes dirigen al Siglo XXI, Cuba, el alineamiento es necesario para que el dinero que venga, que ya no será de Venezuela, siga entrando.

Al secarse la fuente venezolana, Cuba y Venezuela y ahora El Salvador cultivan la ayuda de China, que se encuentra en una ofensiva de expansión comercial y militar de escala mundial, inyectando centenares de millones de dólares en países seleccionados, dentro de su proyecto estratégico de restablecer "la ruta de la seda", antigua ruta de comercio a Occidente, cobertura para un proyecto expansionista político-militar.

Observando sus acciones, China inyecta masivos créditos a países, los endeuda más allá de su capacidad y al no poder pagar, se apropian de su petróleo, minerales y porciones de su territorio en concesiones. Las publicitadas inversiones resultan en proyectos construidos por personal y materiales traídos de China, que dejan muy poco a los países. El sueño de opio se va esfumando.

Nuestro acercamiento a China ha erizado a nuestro aliado y contribuyente principal, los EUA, que han dicho con claridad que dada la estrategia de expansión militar china, ven su instalación en el golfo de Fonseca como una amenaza a su Seguridad Nacional, lo más importante para ellos, y que "revisarán" sus relaciones con nosotros depende de cómo se dé el "cuento chino".

Analizándolo pragmáticamente, es absolutamente ilógico meternos en un conflicto geopolítico y pelearnos con el gigante de este lado, nuestro amigo EUA y alinearnos por un dinero incierto para el país al menos, con el gigante del otro lado del mundo, es "no brainer situation" como dicen en inglés, no necesita pensarse.

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