Nuestro amigo y socio Colombia

La reciente visita del presidente Manuel Santos es oportuna para analizar las relaciones diplomáticas y comerciales con Colombia en la última década.
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La cantidad de inversión extranjera directa que colombianos han traído a El Salvador, las experiencias empresariales y buenas prácticas que han aportado junto con la inversión y la buena voluntad del pueblo y de su gobierno. Citando al presidente Santos “a Colombia le interesa que a El Salvador le vaya bien... puede contar con el gobierno colombiano para fortalecer las relaciones en el ámbito económico y empresarial”. Son palabras muy alentadoras, estamos acostumbrados a que las palabras de políticos no siempre reflejan la realidad, pero en este caso las palabras del presidente están sustentadas por una incontrovertible realidad. El sector productivo, los empresarios colombianos han irrumpido fuertemente en la economía salvadoreña en los ramos bancario, aviación, pensiones, sector eléctrico, sector turístico y seguros, sin duda el peso de las empresas de capital colombiano tiene una incidencia importante en el desempeño de la economía salvadoreña.

Colombia es reconocido a nivel regional por su indiscutible liderazgo y a nivel centroamericano es posiblemente el líder en inversiones estratégicas. El sector privado colombiano es reconocido como muy emprendedor, con mucho empuje y visión y para efectos de explicar a gente que me pregunta por qué los colombianos no temen invertir en El Salvador a pesar de la situación yo respondo con la lógica empresarial más clara: son empresarios que miden el riesgo y la oportunidad e incursionan en el país no por caridad, sino porque consideran que su inversión puede ser rentable. A diferencia de gentes de otras nacionalidades, los empresarios colombianos aprendieron a desarrollarse en medio de un entorno de conflicto social de guerrillas, paramilitares, narcotráfico, violencia e incertidumbre que como pueblo supieron superar ejemplarmente; por tanto, son, por así decirlo, empresarios graduados en desarrollar negocios bajo incertidumbre política y el conflicto.

Las empresas colombianas que han invertido en El Salvador se desarrollaron pujantemente en Colombia y varios años después han salido a conquistar mercados externos, siendo Mesoamérica un lugar lógico para su aterrizaje. Para mencionar la importancia de la inversión colombiana en El Salvador mencionamos que la mayoría de la banca ha sido comprada por diferentes grupos colombianos: Bancolombia (Banco Agrícola), Davivienda y grupo Banco de Bogotá (BAC-Credomatic) dominan la banca salvadoreña, son grupos muy pujantes, poderosos financieramente en Colombia. Distribuidora eléctrica DELSUR fue comprada, un ejemplo interesante por una empresa industrial y comercial propiedad de la municipalidad de Medellín y que ha invertido en este rubro además de El Salvador en México, Panamá y Chile.

La inversión estelar por su exposición internacional fue la fusión-adquisición de TACA por el grupo AVIANCA ahora un gigante que tiene 21 mil empleados, cubre rutas en mas de 100 destinos y 27 países en América y Europa y con centro de conexión Bogotá, El Salvador y Lima con flota de aeronaves de última generación. El hotel Decameron, del grupo Terranum, sí fue una empresa iniciada de novo al incursionar en El Salvador no por adquisición o fusión con negocios existentes desarrollando operación exitosa en la que atienda turismo extranjero y doméstico.

Destacamos del encuentro empresarial entre Colombia y El Salvador llamado “Aliados somos más que Dos”, propiciada por la embajada de Colombia, el Consejo Empresarial Colombo Salvadoreño y el Gobierno de El Salvador, la declaración del presidente Santos: “La clave para hacer crecer las economías son las relaciones públicas y privadas y generar políticas públicas que produzcan mejores entornos a empresarios e inversionistas”. Una declaración relevante para el Gobierno de El Salvador, para la tan necesaria reactivación de la economía. No puedo dejar de mencionar la impecable y eficiente labor que ha desempeñado el embajador de Colombia en este país, mi amigo Julio Aníbal Riaño. Sigamos trayendo inversión colombiana.

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