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Nuevo modelo de desarrollo

Los salvadoreños necesitan superar la actual crisis y pensar en el país en que vivirán sus hijos y nietos. Con esta óptica y asumiendo que la gran mayoría respalda el sistema democrático de libertades, se plantea la conveniencia de construir un nuevo modelo de desarrollo. ¿Qué es un modelo de desarrollo? Es el conjunto de políticas, leyes e instituciones públicas que se articulan entre sí, para lograr el bienestar humano de las presentes y futuras generaciones.

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Rafael Ernesto Góchez

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Con este propósito, a continuación se presenta un problema nacional, sus causas inmediatas y las causas raíces. Definición del problema: 3 de cada 10 salvadoreños han emigrado y la mayoría de jóvenes quiere abandonar su lugar de origen. Es decir, El Salvador no es capaz de ofrecerles a sus habitantes las condiciones necesarias para vivir en paz y progresar.

Causas inmediatas: (a) falta de oportunidades laborales a nivel local, (b) inseguridad pública, y (c) baja calidad de los servicios básicos (educación, salud y justicia). Estas causas son generadas principalmente por los vicios y particularidades del modelo centralista (concentración del poder en pocas manos, corrupción, lucha partidaria por el dominio del aparato estatal y brecha entre Estado, población y territorio).

Estos detalles del centralismo ayudan a entender que el poder público rechace la localización, obstaculice la participación ciudadana y prefiera la polarización y retórica ideológica alrededor de temas coyunturales. De esta forma se ocultan o desatienden los problemas estructurales. Lo antes expuesto confirma la pertinencia de proponer un modelo basado en el esfuerzo complementario entre Estado, sociedad y mercado. A continuación se presentan tres temas que pueden contribuir a la construcción de un nuevo modelo.

Tema 1. Cohesión social. El reto es que los salvadoreños cooperen entre sí y mejorar la calidad de los servicios básicos en los catorce departamentos. La participación ciudadana es clave para la transparencia y gobernabilidad democrática. La integración familia-escuela-comunidad es vital para la sana convivencia. La localización (descentralización estatal y económica) potencia la relación población-territorio, el sentido de pertenencia y la resiliencia.

Tema 2. Aplicación de la ley. El respeto de los derechos fundamentales, el fortalecimiento de las capacidades judiciales y el castigo del delito son determinantes para vencer la corrupción e impunidad. Por ello y dada la expansión de la economía criminal (extorsión, prostitución, venta de drogas, tráfico de personas, contrabando y otros), se requiere de un marco normativo y una efectiva capacidad técnica-operativa para derrotar al crimen y preservar la democracia.

Tema 3. Generación de empleo. Ampliar las oportunidades de inversiones, negocios y empleos productivos en los catorce departamentos debería ser el centro de las políticas económicas. Un paso en esa dirección es frenar la economía criminal y la informalidad. También es esencial prestarle mayor atención a los sectores productivos que aumentan la absorción de mano de obra y mejoran la productividad de la economía rural y urbana.

Conclusión: los salvadoreños necesitan cooperar entre sí para vivir en paz y progresar en sus lugares de origen. Consiguientemente, lo primero es lograr un entendimiento básico sobre el país que los salvadoreños quieren y la manera de edificarlo. Un paso en esa dirección sería que universidades y organizaciones civiles lideraran un debate nacional entre 2018-2019 sobre los fundamentos y objetivos de un nuevo modelo de desarrollo.

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