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Nuevo tiempo de cambios. Oportunidad, amenazas, viabilidad (II)

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Alberto Arene

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El bajo crecimiento y competitividad, el altísimo endeudamiento público, y el fin de la válvula histórica de escape (migración/remesas), y la crítica condición de seguridad ponen a El Salvador en una situación precaria, con limitado margen de maniobra del Estado para administrarla y crear las bases para salir del entrampamiento perfecto. Si bien el esfuerzo principal de diseño, estrategia y ejecución vendría del nuevo gobierno y de las fuerzas modernizadoras nacionales, necesitamos el apoyo de un gran poder, una gran palanca superior que nos ayude –literalmente– a levantarnos: Estados Unidos.

Oportunidad 1. La relación con Estados Unidos y México. En su visita como observador a las elecciones presidenciales en nuestro país, un buen amigo que se mueve en las alturas del poder y de la diplomacia internacional me dijo "la comunidad internacional son los Estados Unidos...". Esta afirmación es una realidad en Centroamérica aunque Europa siga teniendo un rol de gran importancia tanto en materia política como económica y de cooperación, y China pueda jugar un rol fundamental si se desarrolla una relación especial con El Salvador.

Desde los años de la guerra en la década del ochenta en que Estados Unidos priorizó a El Salvador en el contexto de la confrontación global con la Unión Soviética, no habíamos logrado tener el acceso y la relación con Washington que el presidente Bukele ha logrado en tan poco tiempo. En su visita como presidente electo, con su discurso asumiendo responsabilidad nacional por la migración a Estados Unidos comprometiéndose a cambiar la situación económica y de seguridad que la originan, y su condena a las dictaduras de Venezuela y Nicaragua, posicionó un cambio fundamental que fue muy bien recibido en Washington y también en la comunidad democrática internacional.

Las conversaciones de Bukele con los más altos personeros de la administración Trump, y las visitas posteriores a El Salvador del fiscal general, del secretario de Estado y de la líder –demócrata– y vocera de la Cámara de Representantes con varios de los presidentes de comités de importancia en el Congreso, no tienen precedente. Esta relación con los demócratas y el Legislativo balancea la relación del gobierno Bukele con la administración Trump, mejorando los márgenes de maniobra y negociación del presidente Bukele convertido ya en el principal interlocutor de Washington en Centroamérica.

Lo mismo puede decirse de la relación con el presidente López Obrador, de México, el segundo país de mayor importancia para El Salvador tanto en la problemática de seguridad como económica. En esta última, el Plan para la Prosperidad para el sur de México y el norte de Centroamérica, preparado por la CEPAL, representa –potencialmente– la más importante iniciativa de inversiones y cooperación económica para el triángulo norte de la comunidad internacional. Las dos visitas a México del presidente Bukele y la del canciller Ebrard a nuestro país para inaugurar la cooperación de $30 millones a El Salvador constituyen un excelente punto de partida.

Después de la década de gobiernos del FMLN que comenzaron con gran expectativa y apoyo de Washington y terminaron en gran decepción, este "nuevo intento" de Estados Unidos con El Salvador debe cuidarse y maximizarse. La excelente relación con Estados Unidos y México es la primera gran oportunidad para potenciar temas y áreas diversas para el gobierno y el país.

Oportunidad 2. La inversión y el crecimiento económico. La confrontación y tensión con el sector privado, la burocracia, obstáculos y lentitud en varias oficinas públicas claves, la aversión y negativa del gobierno del FMLN a los asocios público-privados, el fracaso –deliberado– en la concesión del Puerto de La Unión, el considerable retraso en la ampliación del Aeropuerto Internacional, la crisis de las aduanas y el atraso en integrarnos a la Unión Aduanera con Guatemala y Honduras, el impago de un vencimiento de deuda pública y sus efectos, los impuestos a las transacciones financieras y a la telefonía, la falta de voluntad política para contener el gasto público innecesario y ajustar gradualmente las finanzas públicas, y los intentos de asaltar la Sala de lo Constitucional, deterioraron la confianza y la certidumbre afectando la inversión privada, el clima de negocios y la imagen internacional del país para invertir.

El cambio radical del nuevo gobierno para promover inversiones privadas nacionales y extranjeras tendrá efectos progresivos que, esperamos, aumenten la inversión y el crecimiento.

Pero estas grandes oportunidades con solo dos meses de gestión enfrentan considerables amenazas que puntualizaremos a continuación.

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