Nuevo toque a las puertas de Casa Presidencial

El factor desencadenante del proceso electoral por la sucesión presidencial contiene peculiaridades que lo hacen diferente a otros eventos de la misma naturaleza en cuanto a motivos, contenidos y efectos, por la expectativa de la formación de una nueva posición política, como alternativa histórica para despolarizar el espectro político nacional por el resurgimiento del liderazgo político del expresidente Saca
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El proceso electoral es posible que se celebre en un clima de gran tensión y disputas debiendo ser manejadas con soluciones ponderadas y sensatas para debatir los asuntos públicos y obtener soluciones justas y democráticas. Mover las piezas con mucho tacto pero con maestría es indispensable para la solución de las diferentes ecuaciones de poder que habrá que despejar en una eventual segunda elección; si ninguno de los candidatos alcanza la mayoría que establece la Constitución Política para poderse sentar en la silla presidencial.

En política existe un principio que dice: “Quien cree... se engaña”. La persona que pretende ser presidente de la República debe prepararse en las relaciones de poder y políticas que el cargo demanda.

Los candidatos de ARENA y FMLN tienen la fortaleza de marca de partidos políticos veteranos y recursos económicos suficientes; pero con la debilidad del desencanto y desilusión, no generan entusiasmo ni esperanza; además el discurso político que manejan produce desgaste y debilidad política por la polarización que generan.

En cambio, para el expresidente Saca, la supuesta debilidad de carecer de estructura territorial se vuelve fortaleza, pues el manejo de su discurso político abundante en conceptos y categorías políticas se adecua y afianza su posición de candidato ganador, pues rápidamente construye apoyo de ciudadanos por su atracción personal.

Las encuestas aun cuando son radiografías del momento reflejan que el candidato Quijano no logra mantener la ventaja primaria y va en picada, y en algún momento el expresidente Saca se coloca en la posición política de disputar la hegemonía del sector conservador, y ello se debe a la falta de unidad y cohesión en las decisiones políticas generadas por los diversos intereses económicos y falta de liderazgo en el partido ARENA y también la empresa privada que se encuentra en un limbo político y que es la que respalda los vacíos políticos de ARENA.

La Presidencia de la República está en el centro de los juegos de poder, presiones e ideas y es por ello que el presidente de la República es el jefe de la clase política puesto que sus decisiones tienen gran trascendencia nacional siendo su actuación amplia, a menos que se encuentre expresamente una limitación o prohibición constitucional.

Consecuente con lo anterior, el Presidente de la República debe ser bien formado en experiencia y conocimiento del ejercicio del poder, no puede sentarse en la silla presidencial, símbolo del poder, buscando información y asesoría de cómo desempeñar tan relevante cargo.

El presidente es la pieza clave del sistema y tiene un enorme predominio sobre otros factores que configuran al propio sistema político, reconociendo que el Estado y la empresa privada tienen funciones propias insustituibles y complementarias que requieren de un puente, una relación social clarificadora, una función intermedia que le dé a ambos sectores, el público y el privado, su utilidad social. Las ideas de poder deben salir candentes y al rojo vivo, llenas de sensibilidad social que es lo que precisamente impregna el expresidente Saca en su contenido ideológico.

Tags:

  • liderazgo politico
  • debilidad
  • estructura territorial

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