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Nuevos escenarios políticos en la legislatura que tomará posesión dentro de cinco días

Y al ser así, hay un reto inmediato de abrirse más inteligentemente a la gobernabilidad tanto por parte del Gobierno como por parte de la oposición, de tal manera que el país no sufra consecuencias mayores por los atrincheramientos que han venido siendo lo común en nuestro complicado y cada vez más confuso ambiente.
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Como producto de la decisiva elección que tuvo lugar el pasado 4 de marzo, la nueva legislatura que está por iniciar su gestión de tres años trae consigo un mapa partidario que muestra novedades significativas, las cuales tendrán que ponerse en acción para ver cómo será el ejercicio político en los años que vienen, sobre todo a partir del 1 de junio de 2019, cuando el Presidente y el Vicepresidente que saldrán de las urnas el 3 de febrero de dicho año asuman sus funciones por el quinquenio siguiente. Nunca es fácil llegar a entendimientos entre fuerzas representadas, pero esta vez está abierto un juego de alianzas que puede ser más distendido, sobre todo para la primera fuerza representada, que es ARENA, con 37 diputados.

Considerando que un entendimiento entre ARENA y el FMLN se ve como siempre casi irrealizable, ARENA para hacer mayoría simple de 43 votos tiene tres opciones: aliarse en situaciones específicas con el PCN-PDC, que ya anunciaron que han formado un bloque unitario, aliarse de igual forma con GANA o hacerlo con ambos. En cuanto al FMLN, que sólo cuenta con 23 votos, tendría que unirse al PCN-PDC y a GANA para alcanzar la mayoría simple. En lo tocante a la mayoría calificada, que son 56 votos, ARENA podría hacerla uniéndose al PCN-PDC y a GANA. Por su parte, el FMLN no podría lograr dicha mayoría ni uniéndose con todos los otros representantes que no sean los de ARENA.

Lo anterior significa que para el Gobierno actual, que estará en funciones hasta el 31 de mayo de 2019, habrá más dificultades para obtener acuerdos legislativos en los distintos puntos en que esto se requiere para mantener en funcionamiento la estructura gubernamental. Y al ser así, hay un reto inmediato de abrirse más inteligentemente a la gobernabilidad tanto por parte del Gobierno como por parte de la oposición, de tal manera que el país no sufra consecuencias mayores por los atrincheramientos que han venido siendo lo común en nuestro complicado y cada vez más confuso ambiente. Muchos de los trastornos e insuficiencias que padecemos provienen de ahí.

Con todo lo anterior queremos destacar el hecho de que todas las condiciones de la realidad van apuntando y empujando hacia la zona de los entendimientos responsables, y una de las áreas básicas para ello es el área legislativa. Ahí ha habido entendimientos, pero las más de las veces movidos por intereses partidarios opacos y aun oscuros. Esto es lo que ya no es sostenible ni aceptable, porque lo que necesitamos como país inmerso en la evolución democratizadora es que haya un sano concurso de voluntades hacia el logro de los fines y de los propósitos de nación, que son los que pueden asegurarnos viabilidad histórica.

No cabe duda de que la voluntad popular, manifestada de manera tan explícita y reveladora en las urnas el 4 de marzo, ha potenciado cambios muy aleccionadores. Y esto hay que recogerlo y asimilarlo en toda su dimensión.

Estamos entrando, sin duda, en una fase más avanzada de nuestro desarrollo político, lo cual pone al país entero ante la necesidad de responder con todas sus capacidades y energías al desafío del presente que abre el rumbo del futuro.

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