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Nuevos liderazgos en El Salvador para cambiar la forma de hacer política

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Gabriela Menjívar Coautora de “El país que viene”

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Como joven, ¿puedo confiar en un líder lleno de ego, empresario o político joven, que trabaja invirtiendo dinero público para construir su imagen ante un pueblo cargado de desesperanza? Que alguien me explique por qué no se invierte ese dinero en proyectos sostenibles para la gente.

Urgen en mi país jóvenes que logren trabajar con las diferentes corrientes de pensamiento que existen tanto a escala nacional como internacional, para lograr el desarrollo de un El Salvador inclusivo.

Que se reconozca la diversidad en los líderes y no se excluya a nadie por su aspecto, condición o su forma de pensar y sentir, que el principal objetivo sea el fortalecimiento de la vida democrática y la convivencia, intensificando las libertades y la solidaridad, por medio del diálogo; y así exista un intercambio de información, que permita conocer el carácter de las personas cuando establecen los tres tipos de diálogo: estructurado, cotidiano, espontáneo y agresivo; y logren exponer sus ideas o afectos de modo alternativo para intercambiar posturas.

¿Qué sucede con los nuevos liderazgos de El Salvador? En este “pulgarcito”, estoy segura de que existen personas que están dispuestas a realizar las preguntas difíciles que la sociedad necesita. La revolución de los problemas consiste en levantarse y hacer el bien, escuchar con empatía y actuar cuando exista justicia, porque cada salvadoreño sea el protagonista de su futuro y logre incidir en las decisiones y no dejar que solo un grupo de personas tome el rumbo de El Salvador, porque hay cosas que deben ser dichas aunque nadie quiera escucharlas.

Los nuevos liderazgos deben surgir de las diferentes partes de El Salvador, como lo es la comunidad, colonias, escuelas, colegios, universidades, cantones, residenciales, iglesias; y dejar a un lado el oportunismo político solo por mejorar su calidad de vida, porque cuando eso sucede no decepcionan a sus amigos cercanos, pero sí a un pueblo que creyó en ellos.

Desde ahora debemos comenzar a trabajar con los nuevos liderazgos juveniles que surgen en las diferentes partes del país; empoderarlos para que logren empoderar a toda la juventud de El Salvador. Hacer protagonistas de los cambios buenos que suceden y mostrar cómo los jóvenes salvadoreños ¡sí!, podemos cambiar la historia juntos. Desde el diálogo y los acuerdos a corto y largo plazo, para construir el país que soñamos.

Si lo podemos soñar, lo podemos hacer. Tenemos las energías, las ideas y, sobre todo, debemos hacer un esfuerzo extraordinario por una educación que nos enseñe a pensar, no a obedecer. La actual generación tiene un gran reto: cambiar las cosas o pasar despreocupados con los problemas de los salvadoreños, política, cultura, economía, educación. Llegó el momento de tomar acciones claras, como organizarse por un objetivo común que es el pueblo salvadoreño y dejar a un lado los intereses personales.

Los líderes históricos son una inspiración para esta generación. Pero insisto, debemos encontrar, trabajar y apoyar a los nuevos liderazgos que han surgido en nuestra sociedad. Son ellos los que en verdad conocen la realidad, sin perder de vista que se necesita experiencia y juventud para lograr un sano equilibrio como sociedad.

Soy Gabriela Menjívar. Tengo la seguridad de que el corazón de la juventud salvadoreña no está en el poder, sino al servicio de la gente para construir juntos el país que queremos.

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