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Nunca es demasiado

Recién acabamos de presentar un especial del día de la eliminación de la violencia contra las mujeres y aunque recibimos palabras de agradecimiento por exponer el tema, también hubo comentarios sobre si la publicación no fue “demasiado”.
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Claudia D. Ramírez / Subjefa de Información de LA PRENSA GRÁFICA

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Y la mayoría vino de hombres, hombres criados por mujeres, hombres con hermanas, hombres con hijas. Hombres que vivieron en hogares donde la mujer era jefa de familia, donde la mamá, SU mamá, fue abandonada por su papá o fue maltratada en algún momento. Aun así, hablar de la violencia que sufren las mujeres a muchos les parece demasiado.

El 36 % de los hogares salvadoreños tiene por cabeza a una mujer que es el sostén de esa familia. Y la cifra es conservadora. A pesar de ello, nos ha costado mucho cambiar patrones que siguen afectando el desarrollo de las mujeres. A pesar de toda esta influencia de mujeres en la crianza de miles de hombres, muchos siguen creyendo que exageramos cuando hablamos de la necesidad de fortalecer los derechos de las mujeres, aunque nuestra sociedad esté en sus manos.

Y mientras escribo esto, pienso en una reciente charla que tuve sobre lo que ocurre en el área rural y la deuda que tenemos con las mujeres del interior. Casi siempre, estos esfuerzos y esta visibilización es sobre lo que ocurre en la ciudad. Sin embargo, la vulneración de los derechos de las mujeres está aún más acentuado en el área rural.

Allí, muchos patrones que minimizan los derechos de las mujeres están aún más arraigados. En el interior del país, ir incluso a una capacitación para iniciar un emprendimiento requiere el permiso del esposo. Las tierras, por ejemplo, siguen sin heredarse a mujeres, se hereda a hombres, aunque este sea el esposo de la hija. O si lo vemos desde el gobierno, el programa hacia productores o la entrega de semillas no tiene un rostro femenino.

Esta semana sostuvimos una charla con Haydee Recinos, directora del Instituto de Investigación, Capacitación y Desarrollo de la Mujer y referente política de la Alianza de Mujeres Rurales. Hablamos sobre todo de lo difícil que es cambiar esa situación, porque la violencia se vive con más intensidad y sobre por qué las mujeres no se sienten sujetas de derecho. El porcentaje de mujeres empoderadas es aún más pequeño en el campo.

Para cambiar esto, como bien lo dice Haydee, hay que educar más, estar en el territorio y descentralizar los servicios en favor de las mujeres. A pesar de que el país tiene un marco jurídico más robusto, este no se ejecuta en todos los rincones y no llega al territorio.

Los programas sociales también deben tener más rostro de mujer, porque la situación de vulnerabilidad cambia cuando las mujeres van logrando un poco de independencia económica.

ONU Mujeres hizo un llamado a partir del 25 de noviembre para realizar 16 días de activismo para erradicar la violencia contra mujeres y niñas en el mundo y este activismo debería incluir visibilizar aún más la situación de las mujeres en el área rural. Es un buen día para recordarlo y procurar mantenerlo vigente.

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