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O participan o renuncian

El Poema de Amor (Roque Dalton, 1974) sigue vigente... los que apenitas pudieron regresar, los que tuvieron un poco más de suerte, los eternos indocumentados, los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo, los primeros en sacar el cuchillo, los tristes más tristes del mundo, mis compatriotas, mis hermanos.
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Hoy en día (43 años después de haberse escrito dicho poema), miles de salvadoreños hacen y venden de todo para sobrevivir y tienen listas sus maletas para emigrar. Si a ello se le suma el dolor causado por la violencia política (siglo XX) y por la violencia delincuencial (siglo XXI), es lógico que se perciba desesperanza en incontables conciudadanos. Lo contradictorio es que el desánimo de los gobernados sirva para que el poder político mantenga el statu quo.

La polarización, entonces, es una efectiva estratagema para dividir al país y alejar a la ciudadanía de la toma de decisiones. Esta maniobra hace recordar lo dicho por Mark Twain: “Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos de que han sido engañados”. Una forma de explicar el conformismo ciudadano es a través de la ecuación 30-40-30, la cual expresa que el “voto duro” (30 % de los ciudadanos) define el rumbo de El Salvador; el 40 % de conciudadanos prefiere cerrar los ojos y eludir la realidad nacional; y el 30 % de compatriotas ha decidido emigrar.

Esta ecuación también sugiere que la apatía alcanza al 70 % de salvadoreños, lo que implica que el destino del país se ha colocado en manos del poder político. Este comportamiento ha potenciado el centralismo y el control partidario del aparato estatal. A continuación se presentan cuatro períodos que ayudan a entender la crisis por la que atraviesa El Salvador.

Período 1930-1980: Dictaduras militares, represión e inversiones estratégicas. Hubo golpes de Estado, guerra con Honduras, fraudes electorales, obras de infraestructura y un proceso de industrialización. Se inculcó el odio entre salvadoreños. La brutalidad superó a la justicia.

Período 1980-1992: Violencia política, emigración y Acuerdos de Paz. La “guerra fría” (URSS vs. EUA) se extendió en Centroamérica y miles de compatriotas abandonaron sus lugares de origen. Asesinatos, ataques y negociaciones entre fuerzas políticas. El radicalismo superó a la razón.

Período 1992-2009: Apertura externa, violencia delincuencial y pérdida del control territorial. Se aplicó la política del “rebalse económico”, se dolarizó, se rechazó la localización y se abandonó el agro. Numerosos delincuentes fueron deportados de EUA. La codicia superó a la sensatez.

Período 2009-2017: Alternabilidad en el Órgano Ejecutivo, lucha contra la corrupción y advenimiento del Órgano Judicial. La polarización favorece el desequilibrio fiscal y la baja inversión. La inseguridad y el desempleo inquietan al país. La decadencia supera a la capacidad.

Conclusión: la violencia ha estado presente en El Salvador durante más de ocho décadas y los gobernados están desencantados de sus gobernantes. Por ello, la disyuntiva de los ciudadanos es: o participan o renuncian a vivir en un país donde prevalezca la razón, justicia y tolerancia. El mayor reto es dinamizar la participación ciudadana. Prueba de ello es que el dilema de la ciudadanía no solo es por quién votar en las próximas elecciones, es tomar una decisión más transcendental: o participar activamente o renunciar a vivir en paz y libertad.
 

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