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Ocho actores en la mira de lo jurídico y social

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Eduardo Rohde Schell - Colaborador de  LA PRENSA GRÁFICA

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Enfocamos dos grupos de personas que tienen protagonismo en la vida salvadoreña e inciden para la solución de problemas y la preservación de lo institucional. Uno de ellos actúa en el accionar jurídico y el otro en representación de la ciudadanía. Referente a los primeros citados, son los cuatro magistrados electos de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia: Aldo Cader Camilot, Carlos Ernesto Sánchez Escobar, Carlos Sergio Avilés Velásquez y Marina Marenco de Torrento, en cumplimiento de los artículos 131.º y 174.º de nuestra Carta Magna. Su elección –cuestionada en diferentes tramos del proceso– no satisfizo a los profesionales de la materia que le dieron seguimiento, quienes expresaron que, una vez más, se incumplieron los requisitos de idoneidad, notoriedad e independencia que el cargo exigía.

Muchos juristas de vasta experiencia tenían la esperanza, cuando se inició la selección, que los mejor evaluados iban a darle practicidad al concepto del poeta latino Juvenal, de raras avis en terris (seres escasos, pero con mérito) o sea que los primeros en la lista, apreciando sus cualidades, integrarían la Sala, a la cual la ciudadanía acudiría confiada, en busca de soluciones y justicia.

Ahora solo queda esperar y hacer uso de aquella consoladora frase, démosle el beneficio de la duda –y qué más podemos pretender con la suerte echada–. Asimismo, añorar el cuarteto antecesor, más el aporte valioso del Dr. Óscar Armando Pineda, sujeto a diferente periodo, presidente de esa instancia y también de la CSJ, quienes dieron fallos trascendentales y cátedra de jurisprudencia.

Cuánta inconsciencia y apego a lo partidario campeó en los cabildeos legislativos, olvidando que en cualquier país del mundo –menos en los ya conocidos por su antidemocracia– ese organismo jurídico está arriba de todo poder para defender la violación de los derechos. Esta responsabilidad no se le puede confiar a cualquier abogado, dada la naturaleza de los casos. Lógicamente, tienen que poseer experiencia en lo constitucional. Si no es así, qué están haciendo en una Sala especializada y cimera del Órgano Judicial. ¿Fueron estériles los filtros y llamamientos del Consejo Nacional de la Judicatura e instituciones con igual propósito, que velan por el apego a las leyes? Queda como tarea para los diputados el aprender de memoria el artículo 125, constitucional-legislativo, que entre otras cosas enfatiza que ellos representan al pueblo entero y no están ligados a ningún mandato imperativo.

Los otros cuatro elementos que citamos como actores importantes del quehacer nacional, voceros y representantes de diferentes segmentos de la sociedad, para que esta marche dentro del marco de lo correcto –contrapeso de los desaciertos públicos– son los presidentes, de la ANEP, Luis Cardenal; de FUSADES, Miguel Ángel Simán; de la ASI, Eduardo Cader Recinos; y de la Cámara de Comercio, Javier Steiner; todos son garantes de un El Salvador democrático. En las situaciones difíciles que ha atravesado el país han alzado su voz orientadora. Ansían acompañar los esfuerzos del gobierno que surja de los próximos comicios; ojalá con atestados de visionario, progresista, incluyente, sobre todo legítimo, que empiece a ordenar las cosas y rectificar entuertos.

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