Ojalá que sea hoy

Los diputados de la Asamblea Legislativa tienen dentro de sus atribuciones decretar el presupuesto de ingresos y egresos de la administración pública, así como sus reformas. Este instrumento tiene supuestos importantes, no siempre compartidos. Este instrumento también refleja las prioridades porque donde está el dinero, está la prioridad.

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Sandra de Barraza / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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El Órgano Ejecutivo está obligado a presentar el presupuesto en el mes de septiembre, para que el Órgano Legislativo tenga tres meses para aprobarlo. Lamentablemente cada año es la misma historia. El tiempo no es suficiente para que los representantes del pueblo dentro del gobierno logren acuerdos fundamentales. Y esto ha sido así, uno y otro año. Los acuerdos no llegan en su momento y el entorno se desgasta.

El anteproyecto de presupuesto de 2018 refleja el déficit de financiamiento que el fisco ha venido acumulando. Endeudarse ha sido la salida. Y esta salida ya tiene advertencias de organismos internacionales por la poca viabilidad futura. Producir, producir y producir es la única opción para que el país logre financiar su propio desarrollo. Y esto requiere un entorno favorable.

El anteproyecto de presupuesto 2018 es de $5,500 millones. El proyecto supera en mil millones al monto registrado en remesas familiares durante 2017. Seguimos viviendo del trabajo ajeno, seguimos consumiendo con el trabajo ajeno y esto, aunque dinamiza el consumo, representa una dependencia arriesgada para la economía. La amenaza que enfrentan 190 mil salvadoreños residentes en Estados Unidos y, en consecuencia, las familias receptoras de remesas familiares, hace evidente la vulnerabilidad de nuestra economía.

Se dice que los diputados han logrado acuerdo que son $300 millones los que requieren financiamiento internacional y $50 millones los que se obtendrán de movimientos en las partidas. Se dice que lograron acuerdo en la reducción de $200 millones. Definieron prioridades, también han logrado acuerdos para reforzar actividades y sectores prioritarios. ¿Son suficientes estos acuerdos? Es la pregunta.

El financiamiento al desarrollo es el tema que debería ocupar a la Comisión de Hacienda y Especial de Presupuesto. ¿Cuáles son las fuentes? ¿Cuáles son las áreas estratégicas? ¿Cuáles son los resultados que se quieren? ¿En cuánto tiempo? El tiempo es fundamental porque logros relevantes no son posibles en un año fiscal. Y si se continúa con la práctica de resolver el corto, cortísimo plazo, se continúa con una administración de recursos sin visión de largo plazo.

El presupuesto es un instrumento de redistribución de la riqueza del país. Es un instrumento para reducir la exclusión social creando oportunidades concretas. Es un instrumento que viabiliza la inclusión social. De su estructura y su orientación depende la integración y desarrollo de territorios y poblaciones concretas. Si no se logra construir oportunidades atractivas para la gente, la emigración continuará siendo la opción con las consecuencias que tiene para el país.

El presupuesto ¿debe tener objetivos y metas concretas en grupos poblacionales y territorios claramente delimitados? Si la representación del pueblo dentro del gobierno es departamental ¿por qué mantener presupuestos centralizados? Si los resultados en desarrollo humano y progreso social se concretan en una generación ¿por qué mantener presupuestos anuales? ¿Hasta cuándo se modernizará la estructura presupuestaria? ¿Hasta cuándo tendremos presupuestos plurianuales?

Hay probabilidad de lograr la aprobación del presupuesto 2018 el día de hoy. Pero, conviene recordar que el tema de financiamiento al desarrollo no queda agotado.

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