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Oprimidos y opresores: ¿quién es quién?

Cantos de lucha, boina del Che, barba semipoblada y un puño zurdo alzado, retrato de un buen revolucionario y luchador social en pleno 2012.
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Oprimidos y opresores: ¿quién es quién?

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De los mismos que siguen repitiendo frases tan viejas como el Sputnik 1 de la Unión Soviética. De esos que dicen que la clase opresora son los empresarios, comerciantes y demás gente, quienes “expropian” el trabajo del proletariado, para usar términos de prehistoria. Pero también hay dinosaurios del otro extremo, de esos pedigree y pura sangre. En El Salvador se viene cantando el mismo cuento chino de guerra fría desde hace décadas pero pocos se cuestionan si este aparente enfrentamiento entre “oprimidos y opresores” está bien definido.<p>Es muy bien conocido que nuestra sociedad está bastante polarizada. Se piensa que las diferencias entre clases sociales son engendro del capitalismo salvaje, el cual ahoga a las clases menos afortunadas. Nos han dicho que el capitalista no quiere que el de abajo suba, que lo quiere tener como esclavo produciendo para él a cambio de migajas. “El que tiene más que pague más”, dicen algunos. “Hay que redistribuir la riqueza”, dicen otros. Muchos se apresuran a repartir lo que otros han producido trabajando.</p><p>La población está mal porque no es productiva. Si produce menos, gana menos, y para ser más productivo se necesita ecuación. Preguntémonos: ¿a quién en realidad le conviene tener a una masa de gente sin pensamiento crítico y poco productiva? ¿A los empresarios? No lo creo. Entre mejor preparados estemos los salvadoreños habrá más y mejores empleos e inversiones.</p><p>Cuando esto pasa, ganan los trabajadores y ganan los empleadores. A quien realmente le conviene que empresarios y sociedad estén enfrentados es a los políticos. Un pueblo que no piensa es fácil de entretener y controlar.</p><p>Hay que entender que el político tiene un solo objetivo y convicción: mantenerse en el poder. Lo puede hacer de dos formas, la difícil, que es la de el trabajo duro, a largo plazo, edificando ladrillo por ladrillo el trabajo para el que fue elegido. El camino fácil es el camino del populismo, del que le quiere regalar el pescado al pueblo en vez de enseñarle a pescar. “Al pueblo pan y circo”, y acá se está cumpliendo. ¿Por qué en El Salvador en vez de invertir más del 6% del PIB en educación, como en otros países más desarrollados, apenas invertimos la mitad de eso? ¿Por qué el MINED, en vez de capacitar maestros con las mejores prácticas docentes o modernizar la ley de educación superior, regala uniformes? Los opresores son otros.</p><p>Ni los celulares ni el periódico que está leyendo ni la ropa que está usando existirían si alguien no hubiera tenido una visión empresarial. En realidad estamos mejor con empresarios que sin ellos. ¿Se puede decir lo mismo de la clase política? Alguna vez alguien me dijo que la mejor forma de altruismo era fundar una empresa. Creo que tiene razón. Son cientos de miles las familias beneficiadas del espíritu emprendedor de muchos. Los emprendedores no son opresores, todo lo contrario, son los que mantienen funcionando el motor del país. Los opresores son otros. ¿Qué pasará si al final no queda ningún trabajador o empresario a quién robar? ¿Será que pueden producir cuando lo único que saben es gastar?</p><p>&nbsp;</p>

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