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Otras formas de parar la violencia en las escuelas

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La Prensa Gráfica

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En Estados Unidos, más que en otros países, se dan casos de violencia estudiantil, debido al uso de armas sin control alguno. La idea poco pensada del presidente Donald Trump, de dar armas a los maestros (LA PRENSA GRÁFICA, viernes 23 de febrero de 2018), solo serviría para armar una guerra troyana, con resultados peores que los actuales.

En Estados Unidos, es usual que los jóvenes porten armas y eso no solo ocasiona tragedias en las escuelas, sino también en el hogar y otros sitios. Como la reciente tragedia, se han dado otras ocasionadas por el uso indiscriminado de armas.

Ya es tiempo de evitar tantas tragedias y la receta es una, y eficaz: tanto padres de familia como maestros deben estar atentos para impedir que los jóvenes anden armados, y cuando se habla de armas debe entenderse en el sentido amplio: pistolas, navajas, puñales, etcétera. Padres y maestros comparten responsabilidades con los jóvenes y bien se haría en estar vigilantes a este respecto.

Un padre de familia puede decir: yo no le he dado un arma a mi hijo... ¿y si le da mucho dinero?, ¿y si no controla la existencia de fondos en la casa o en el negocio? Mucho cuidado, queridos padres de familia, debe ser sumamente doloroso ver a su hijo encarcelado, purgando una larga condena por asesinato.

Se truncan los anhelos de los padres que quieren ver preparados a sus hijos para un futuro digno; se truncan también los sueños del joven que en un momento de arrebato y de cólera empuña un arma sin medir consecuencias. El presidente Trump propone dar armas a los profesores; qué idea más descabellada, siempre pensé que Estados Unidos tenía un presidente inteligente, pero vea, querido lector, él quiere ver que arda Troya en cada escuela.

La idea de armar a los maestros es lo peor que puede pasar. Quiera Dios que las legislaturas estatales de Estados Unidos no tomen en cuenta esa idea “sin sentido” y deshumanizada desde todo punto de vista. A todos los maestros de nuestro querido El Salvador, les felicito porque nuestras escuelas son pacíficas, pero no bajar la guardia, por favor, porque los jóvenes son temerarios, imitadores y en el mayor de los casos no miden consecuencias.

Que Dios bendiga a nuestro país.

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