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Pacientes o impacientes

El enorme contraste que existe en lo presupuestado para el ramo de Salud en 2017 y la creciente demanda de servicios ha provocado una grave crisis en la red hospitalaria. Súmase a ello la falta de incentivos para el personal de bajos ingresos, lo cual es desmotivante en procura de proporcionarle al paciente una mejor calidad y calidez en su atención.
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Realmente, no existen justificados motivos para designar –y peor aún recortar– escasos fondos destinados a ese tridente prioritario que tiene como propósito mejor nivel de vida para la población: salud, educación, y seguridad, enfatizados en la Constitución de la República, en el título I, capítulo Único, artículo 1, La persona humana y los fines de Estado.

Cuántos ciudadanos, con dolencias de todo tipo, recorren los pasillos hospitalarios y se estrellan con el estribillo constante de ¡no hay medicinas! o ¡su cita será dentro de varios meses!, por lo cual merecerían el calificativo de impacientes, en vista de que su tolerancia rebasó todo límite.

La politiquería marca el ritmo de trabajo de las jefaturas superiores. Lo ideal sería que el gremio de galenos y el Colegio Médico fueran entes asesores para el aporte de sugerencias. Sin embargo, confrontaciones constantes entre los involucrados excluyen esa posibilidad. Ante la escasez de medicamentos y vacunas, por mala regulación o por alto costo, convendría crear un organismo, dotado de mecanismos efectivos que gestionara a nivel internacional y laboratorios de avanzada los donativos requeridos para enfermos a quienes la no aplicación de esos medicamentos especiales pone en riesgo sus vidas.

Aunque ya no se abordó el tema de la construcción del nuevo Hospital Rosales, las graves carencias que afrontan los salvadoreños en materia de salud obligan a que lo infraestructural pase a segundo plano. Debe ponerse énfasis en la medicina preventiva para aminorar los enormes gastos en la recuperación de pacientes, más que todo en casos de accidentes de tránsito, cirugías de alto riesgo y de complejidad plástica. Asimismo, que los bancos de sangre tengan una administración responsable. Ignoramos si existe todavía el negocio “subterráneo” del vital líquido.

En lo que corresponde a la cobertura autónoma del Instituto Salvadoreño del Seguro Social, se han advertido significativos progresos, especialmente en oncología, oftalmología, pediatría, salud mental, y la ampliación de servicios. La inauguración de su Unidad en Apopa, la cual beneficia a muchas poblaciones del norte del país, lo evidencia. Sin embargo, requiere hacer correctivos en algunas áreas (largas colas para la recepción de citas y el otorgamiento de nuevas, asimismo en laboratorio y farmacia, sin privilegios para personas de la tercera edad y embarazadas).

Existe expectativa por el anteproyecto de ley de deberes y derechos de los pacientes, el cual contiene 47 artículos y está en estudio en la Asamblea Legislativa.

En síntesis, la etiqueta de impacientes le viene como anillo al dedo a todas esas personas que cansadas de tener la paciencia de Job consideran la cura de sus enfermedades, lamentablemente, un objetivo difícil de lograr.
 

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