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Padres, hijos... e Internet

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Karla Rivas

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Comienzo esta columna con algunas preguntas para usted, específicamente sobre su niñez o adolescencia: ¿alguna vez sufrió acoso a través del Internet?, ¿le hicieron algún "meme" en la escuela?, ¿chateó alguna vez con un desconocido o con un adulto que se hacía pasar por alguien de su edad?, ¿alguna vez le compartieron un video inapropiado o le pidieron fotos de su cuerpo vía teléfono móvil? Es muy probable que la respuesta a todas las preguntas anteriores sea "no aplica", porque cuando fuimos niños o adolescentes aún no existían los smartphones, las redes sociales y, por ende, tampoco existían los peligros del uso del Internet.

Es difícil imaginar cómo hubiera sido nuestra infancia o adolescencia en un mundo hiperconectado como el de hoy. Teníamos radio, televisión, juegos de video, teléfonos fijos, escasamente Internet para conectar una computadora de escritorio para hacer alguna investigación y hasta mascotas como los tamagotchis, pero no Internet ni telefonía móvil como hoy.

Si en nuestra infancia y adolescencia no tuvimos estas experiencias, como padres, no tenemos ese marco de referencia que nos permite aconsejar y orientar sobre el tema con propiedad, como sí lo podemos hacer en otros temas "offline". ¿Cómo se puede entonces, proteger a un hijo de un riesgo que no se conoce?

El primer impulso de protección es restringir, aislar, cortar el Internet de la vida de los hijos. Este método puede funcionar para un corto plazo, así, usted puede quitarle a su hijo la contraseña del Internet, esconder los dispositivos y una gran cantidad de tácticas creativas para prohibir el uso del Internet en su casa; sin embargo, su hijo también puede usar su creatividad para conectarse desde otro lugar u otro dispositivo y terminar viendo lo que usted prohíbe que vea en su casa.

El triángulo está ahí todos los días: padre, hijo e Internet. Es un ecosistema que hay que dominar y moldear a favor, para que no se vuelva frustrante ni una fuente interminable de discusiones en el hogar.

¿Cómo hacerlo? Un camino es practicar la "mediación proactiva", que consiste en crear conciencia en los menores sobre el uso seguro, responsable y autónomo que se le da al Internet en la vida cotidiana. Se basa en la Protección, con acciones que protejan a los niños de contenidos inapropiados en Internet; Preparación, para que puedan recibir e interactuar críticamente con contenidos digitales; Respeto, fomentándolo hacia lo que los niños y jóvenes hacen en Internet; y Proactividad, para que los menores sean activos en la transmisión de conocimientos sobre la tecnología.

Si bien usted no puede proteger a sus hijos de todos los peligros que pueden existir en Internet, sí puede tomar acciones concretas para minimizar el peligro, tales como: ayudar a su hijo a configurar las herramientas de seguridad y privacidad de sus redes sociales, establecer horarios para el uso del Internet de entretenimiento, consultar el historial de navegación de los dispositivos que usa su hijo, usar control parental en juegos de videos y aplicaciones, promover a que su hijo utilice sus dispositivos en lugares abiertos de la casa, evitar el uso de dispositivos a altas horas de la noche y/o en su habitación, entre otras. Pero la más importante es: infórmese sobre los riesgos y oportunidades que hay en Internet para que luego pueda hablar con él, razonar e informarlo sobre esto. Recuerde que para enseñar hay que saber y, como en todo, si no le enseña usted, alguien más (para bien o para mal) lo hará.

Tags:

  • Internet
  • padres
  • riesgo
  • mediación proactiva
  • protección

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