País inconfesable

Mahatma Gandhi, líder de la India que instauró métodos no violentos de lucha social como la desobediencia civil para resistir al dominio británico, planteaba: “Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo”.
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Es hora, entonces, que gobernados y gobernantes salvadoreños hagan lo propio y trabajen por la paz social de su país.

Las costumbres se asocian a prácticas o rutinas que se adquieren a partir de repetir conductas similares. Con base en la observación empírica, a continuación se presentan comportamientos nocivos (varios de ellos son delitos) que miles de connacionales repiten cotidianamente en pleno siglo XXI, ante la complacencia del Estado salvadoreño.

1. Acosar sexualmente a las mujeres en todo momento y lugar. Caminar en la calle o hacer uso del transporte público es incómodo y hasta peligroso para miles de salvadoreñas.

2. Gastar el sueldo el día de pago en bebidas alcohólicas y otros vicios. El alcoholismo es un grave problema nacional y para la economía familiar.

3. Emplear la violencia para solucionar problemas personales, rutinarios y familiares. La impunidad existente favorece el uso de la fuerza en todos los ámbitos sociales.

4. Llegar tarde a las citas, actividades y reuniones. Los salvadoreños malgastan millones de dólares diariamente por causa de su impuntualidad.

5. Consumir frecuentemente comida chatarra y tirar la basura en cualquier lugar. Estas prácticas reflejan una deficiente educación para la salud y el ambiente (en todos los estratos sociales).

6. Orinar y escupir en la vía pública. Confirma el irrespeto de los salvadoreños hacia los demás y el descuido de la salud pública.

7. Manejar vehículos bajo la influencia del alcohol u otras drogas. Esta práctica comprueba la falta de aplicación de las leyes (impunidad) y tiene un alto costo social.

8. Ver telenovelas diariamente, pasar conectados largo tiempo a internet y reñir por el Barcelona y Real Madrid son prácticas que expresan falta de identidad sociocultural y medios que utilizan miles de salvadoreños para “aislarse” de la realidad nacional.

9. Gastar más de lo que se gana y hacerlo en cosas innecesarias. Miles de salvadoreños están endeudados para mantener apariencias y viven más allá de sus capacidades económicas, lo cual es una conducta riesgosa para la salud.

10. Trasladar todo el cuido y educación de los hijos a la madre u otros familiares (paternidad irresponsable). Miles de niños crecen sin apoyo y afecto paternal. Un tercio de los hogares salvadoreños tiene como jefe a una mujer.

11. Usar y abusar de las relaciones familiares y amistades con dirigentes políticos y funcionarios públicos para obtener beneficios o ventajas personales (corrupción). La débil institucionalidad democrática hace que el compadrazgo siga siendo un medio efectivo para la tramitación y contratación gubernamental.

12. Pensar que “papá gobierno” va a solucionar todos los problemas y que los ríos se pueden usar como inodoros públicos. Esta forma de actuar refleja que los salvadoreños le están dando la espalda a su país y a las futuras generaciones.

En resumen, es conveniente que la sociedad salvadoreña corrija estas contraproducentes conductas. Una acción que ayudaría a lograrlo sería suscribir un Pacto Cívico entre universidades, ONG, iglesias y medios de comunicación social, para: (1) denunciar delitos, (2) promover, respaldar y vigilar la aplicación de leyes y (3) construir una ciudadanía activa.

Tags:

  • costumbres
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