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Para crecer como nación necesitamos tender la mano al inversionista

La inversión local como la internacional son esenciales para el crecimiento de los países tanto desarrollados como para los países en vías de desarrollo. Un país requiere de la inversión para incrementar el flujo de capitales, el cual genera empleos y mayores ingresos públicos. Por otra parte, en el mundo globalizado en que vivimos, los países con reducidas economías compiten por obtener la mayor cantidad de IED (Inversión Extranjera Directa), la cual inyecta ingresos foráneos a sus arcas económicas.

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Dicha competencia se ha visto endurecida drásticamente en años recientes por el interés de diversas naciones en tomar ventaja de la interconectividad mundial. La subregión del Triángulo Norte (El Salvador, Guatemala y Honduras) no ha sido la excepción, de esta manera es hora que nuestro país aproveche sus diversos atractivos e incentive la inversión tanto local como extranjera.

Durante muchos años, sucesivos gobiernos en Honduras vienen reconociendo que el capital internacional es el motor de la economía, para lo cual han creado y potenciado un entorno favorable al desarrollo empresarial, promoviendo y protegiendo la inversión privada productiva.

Como ejemplo podemos mencionar que en Honduras, las empresas gozan de muchos beneficios como: importación de maquinaria exenta de aranceles, facilitación de trámites de importación y exportación, agilización de permisos para instalación y operación, despacho de embarques entrantes y salientes en menos de un día con mínima documentación, permiso de propiedad extranjera en un 100 %, exención de impuestos sobre ventas de las empresas e impuesto sobre la renta, y la repatriación irrestricta de ganancias y capital en cualquier momento.

Por otro lado, los recientes gobiernos de Guatemala han focalizado sectores claves que componen su economía y han otorgado incentivos financieros, fiscales y tributarios, además de una seria simplificación y actualización tecnológica de procesos a la inversión. También Guatemala incorporó hace unos años el concepto de Zonas de Desarrollo Económico Especiales Públicas que se establecen en zonas desfavorecidas, para las cuales se instituyeron incentivos fiscales que están limitados a montos de inversión, áreas de ocupación mínimas. Además, Guatemala es el país con menor impuesto corporativo entre los tres países que componen el Triángulo del Norte.

Nuestro país tiene las características necesarias (moneda, capital humano, acuerdos de libre comercio, entre otros), por ende tiene el potencial de ser un principal receptor de inversiones en la región. Es tiempo de incentivar la inversión local y extranjera ofreciendo simplicidad en trámites, estabilidad jurídica, reglas claras, innovación tecnológica y accesibilidad a información.

Para crecer como nación, necesitamos tenderle la mano al inversor local e internacional viéndolo como un socio y así expresar la confianza necesaria para ser su elección.

El progreso en conjunto es el objetivo principal y solo siendo facilitadores e incentivadores podremos alcanzar las metas económicas y sociales tasadas a corto, mediano y largo plazo.

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