Para funcionar bien la Policía debe contar con todos los estímulos debidos

Se requeriría también contar con los recursos suficientes en el orden administrativo, de tal manera que los equipos, los alojamientos y los servicios personales sean siempre de la mejor calidad, para que haya una adecuada compensación por los riesgos y las exigencias de la labor cotidiana.
Enlace copiado
Enlace copiado

Los efectos del accionar avasallante que viene desplegando la criminalidad organizada en prácticamente todos los espacios del acontecer nacional están haciendo mella constante y creciente en la normalidad de la vida de los salvadoreños, sea cual fuere su origen y su condición. Esto hace que la institucionalidad en general, pero muy particularmente las entidades que tienen como encargo directo resguardar la seguridad, preservar el imperio de la ley y mantener el orden establecido, se hallen en la mira de la delincuencia, como lo demuestran los hechos que se suceden en el día a día.

El auge de la criminalidad organizada va produciendo estragos en cadena en todas las áreas institucionales, y en la primera línea de ese acontecer tan erosionante se hallan entes como la Policía Nacional Civil, que trabaja en el terreno donde la delincuencia está cada vez más establecida. Los territorios se han convertido en el lugar de arraigo del crimen, y ya no son sólo los ciudadanos comunes las víctimas del embate sino también, y de manera creciente, los agentes de la autoridad y sus familias. En 2017 se dieron 45 asesinatos de policías, con lo cual los criminales pretenden seguir poniendo a las autoridades más y más a la defensiva y a la ciudadanía en estado de indefensión mayor.

Todo este acontecer no sólo indica que las condiciones en que las autoridades deben ejercer su misión son peligrosas al máximo, sino que los métodos y las estrategias de la lucha anticriminal deben replantearse de manera integral y de modo verdaderamente proactivo. Los factores de inseguridad y de insuficiencia que rodean actualmente dicha misión están dañando el desempeño de las conductas policiales. Es lógico que cuando los peligros en el ejercicio del trabajo se hallan fuera de control haya un repunte de reacciones también descontroladas. Los agentes de seguridad pública están evidentemente agobiados en el plano psicológico, y eso hace que su efectividad se vea afectada. Proveerles al respecto los alivios técnicos y científicos necesarios es algo que no puede esperar.

Se requeriría también contar con los recursos suficientes en el orden administrativo, de tal manera que los equipos, los alojamientos y los servicios personales sean siempre de la mejor calidad, para que haya una adecuada compensación por los riesgos y las exigencias de la labor cotidiana. Es preocupante que muchos policías estén inclinándose hacia la deserción, porque esto no sólo debilita el espíritu de cuerpo sino que crea una sensación de insuficiencia orgánica que erosiona la función. Lo que hay que garantizar, a toda costa, es que la función policial se desempeñe de manera plena, satisfactoria y con posibilidades efectivas de superación permanente, incluyendo lo económico.

Sobre todo en campos tan sensibles como este se impone la obligación institucional de desarrollar políticas que estén perfectamente conectadas con el fenómeno real tal como se presenta en los hechos. La batalla contra el crimen debe funcionar al máximo, y para ello es indispensable que todos los factores y todos los actores estén listos y preparados en todo momento.

Lee también

Comentarios

Newsletter