Lo más visto

Más de Opinión

Para que esta vez, el diálogo Gobierno-ANEP conduzca a acuerdos

En este nuevo intento, la gran tarea es que conduzca a acuerdos. Porque de diálogos fracasados todos estamos hartos y al país ya se le acabó el tiempo...
Enlace copiado
Para que esta vez, el diálogo Gobierno-ANEP conduzca a acuerdos

Para que esta vez, el diálogo Gobierno-ANEP conduzca a acuerdos

Para que esta vez, el diálogo Gobierno-ANEP conduzca a acuerdos

Para que esta vez, el diálogo Gobierno-ANEP conduzca a acuerdos

Enlace copiado
Los que consistentemente nos hemos pronunciado por acuerdos de país para enfrentar y superar la crisis histórica que confrontamos siempre hemos respaldado los diálogos entre el Gobierno y el sector privado, hasta ahora fallidos. Y lo hemos hecho porque estamos convencidos de que son del interés nacional, pero tanto o más del presidente como primer responsable de la situación nacional que necesita gobernar con mejores resultados en los tres años que le restan. En este nuevo intento, la gran tarea es que conduzca a acuerdos. Porque de diálogos fracasados todos estamos hartos y al país ya se le acabó el tiempo...

Ambas partes tienen objetivos con este diálogo, el gobierno que ANEP incida en ARENA para que aprueben los $152 millones en títulos valores que se destinarán para financiar las medidas extraordinarias en seguridad. La aceptación del FMLN que se supervise y audite el uso de los fondos allana el camino para su aprobación. También quiere el gobierno que se aprueben $1,200 millones en eurobonos para convertir la deuda acumulada de corto plazo a mediano y largo plazo, liberando la caja al amortizar la deuda a plazos más largos, y volver a emitir letes de corto plazo para enfrentar el déficit fiscal cumpliendo con obligaciones diversas. Un tercer objetivo es la aprobación de la reforma de pensiones vinculada estrechamente al tema fiscal. Los dos primeros objetivos son para resolver las necesidades más urgentes de seguridad y para darle un respiro temporal de liquidez al gobierno. Mientras ANEP, por su lado, quiere el fortalecimiento del sistema democrático-institucional y de la economía de mercado, conteniendo el crecimiento de la deuda pública, y mejorando su sostenibilidad.

Lograr consenso es más fácil en el primer objetivo pues se ha venido trabajando la estrategia y su financiamiento en la Comisión de Seguridad y Convivencia Ciudadana, y particularmente en la Comisión de Seguridad de la Asamblea Legislativa donde ya se cerró el acuerdo. Pero respecto al segundo objetivo, el sector privado y buena parte de la oposición condicionarán su aprobación a una política de contención del gasto y a la aprobación de la ley de responsabilidad fiscal.

En cuanto a lograr la aprobación de la llamada reforma de pensiones, que solo requiere de mayoría simple, GANA sigue sin dar los votos por los enormes costos que tendría en la próxima elección de diputados. Si se resistiera hasta el final, el gobierno quedaría sin opciones para viabilizar fiscalmente el resto de su ejercicio, obligando a que gobierno y oposición discutan por primera vez la sostenibilidad de la deuda pública. Esta incluye estudiar de manera separada pero con visión integral la reforma de pensiones, la reforma fiscal integral y el impulso de una estrategia de crecimiento.

Mientras la Asamblea Legislativa avanza en los dos primeros temas, el diálogo del Gobierno con ANEP debería centrarse en estos últimos, y en la Ley de Aguas donde, aparentemente, se ha avanzado considerablemente. La sostenibilidad de la deuda pública y sus tres grandes componentes es el gran tema de carácter estratégico a resolver, con diferencias de partida mucho mayores y coincidencias mucho menores. Aquí se requiere conformar tres mesas técnicas apoyadas por la mejor asistencia internacional. Al final de cuentas, el país nunca ha hecho ni una reforma de pensiones, ni una reforma fiscal integral, ni ha tenido una visión y estrategia compartida de crecimiento. Y en estos temas tan complejos debemos recoger la más exitosa experiencia internacional y dejar de ser tan ignorantes y soberbios de creer que inventando estamos el agua tibia. En materia de desarrollo, la ignorancia y el provincianismo nos cuestan aún más que la corrupción de varios, aunque solo haya castigo para los primeros, y ninguno para varios tetuntes que nos han desgobernado. Pero lo peor es cuando la misma persona padece de ambos...

El camino de este nuevo intento de diálogo estará repleto de obstáculos y minas con mecha corta, listas a explotar. El primer desafío para cada lado es unificar sus posiciones con sus respectivos máximos y mínimos. Si los puntos de partida son muy distantes y hay poco realismo y flexibilidad se dificultará llegar a un acuerdo. El presidente de la República deberá unificar la posición del gobierno y de su partido, mientras el presidente y Consejo Directivo de ANEP deberán hacer lo propio en sus diversas gremiales. Aunque la autonomía de ANEP respecto a ARENA es mucho mayor que la del presidente respecto al FMLN. En esta perspectiva es fundamental una vocería única, porque si no se corre el riesgo que lo que se avance en la mesa se retroceda en las opiniones públicas de tantos actores inquietos de cada lado.

El segundo gran desafío es el tiempo. Si en lo que queda del año no se avanza en acuerdos sustantivos o en los procesos que conduzcan a ellos, el año entrante será más difícil lograrlos por ser año electoral.

Y nada de lo anterior será posible si las partes no se ponen de acuerdo en un mediador profesional que les ayude a recorrer tan complejo camino. Así se logró el Acuerdo de Paz, y solo así se lograría este impostergable acuerdo que impida que sigamos avanzando hacia el despeñadero...

Tags:

  • dialogo
  • empresarios
  • acuerdo
  • gobierno
  • fmln
  • arena

Lee también

Comentarios