Lo más visto

Para que haya un diálogo que conduzca a resultados sostenibles y permanentes es necesario anteponer el realismo a la retórica

En el caso que nos ocupa lo peor que puede ocurrir es lo que viene ocurriendo: que cada discrepancia se ventile de inmediato en público, con descalificaciones beligerantes. Así no se puede arribar a nada consistente.
Enlace copiado
Enlace copiado
Está fuera de duda que la institucionalidad gubernamental se halla en una situación financiera de muy alto riesgo, porque hay serios problemas de liquidez, significativas obligaciones por cumplir de inmediato y al corto plazo y una realidad presupuestaria en crisis por efecto de las distorsiones que se vienen acumulando en ese ámbito. Todo esto conduce a estar en real peligro de caer en impago, lo cual, en cualquier forma que se presentare, es de lo más comprometedor y adverso que le podría pasar al país, con serios efectos de presente y previsibles consecuencias de futuro. Es hora, pues, más que sobrada, de empeñarse en esfuerzos que eviten más daños y posibiliten mejores salidas al momento crítico que vivimos.

El tema fiscal constituye, evidentemente, la emergencia principal del momento, porque se ha llegado a un punto en que los artificios usuales ya no funcionan ni siquiera como paliativos, y lo que queda como tarea inesquivable es estructurar esquemas que permitan salir del atolladero actual y evitar que se reproduzca en lo inmediato y en lo futuro. El punto del financiamiento por la vía crediticia está entonces en primera línea; pero aquí se presenta la cuestión eminentemente política de que para endeudarse se requiere mayoría calificada en la Asamblea Legislativa, es decir, conforme al balance actual de fuerzas, de la conjunción de votos del FMLN y ARENA. Esto ha hecho que se esté buscando llegar a acuerdos políticos al más alto nivel gubernamental y partidario.

Pero dicho esfuerzo no acaba de concretarse a raíz de que el mecanismo de negociación continúa siendo ineficaz y en muchos sentidos contraproducente. Se sabe, porque así son las cosas, que en toda negociación donde hay puntos de vista e intereses abiertamente contrapuestos hay que ir hilando fino para llegar a entendimientos progresivos. En el caso que nos ocupa lo peor que puede ocurrir es lo que viene ocurriendo: que cada discrepancia se ventile de inmediato en público, con descalificaciones beligerantes. Así no se puede arribar a nada consistente. Y lo que habría que hacer lo más pronto posible, ahora mismo, es aplicar una metodología de trabajo que parta si no del mutuo reconocimiento respetuoso al menos de la mutua aceptación de que los problemas se tienen que resolver poniendo cada quien realísticamente lo que le corresponde.

Una de las normas elementales de cualquier negociación que busque arribar a acuerdos sustentados es la de evitar toda forma de atrincheramiento. Sólo la fluidez razonable conduce a resultados que puedan comportarse como tales. En tal sentido hay que dejar la retórica de lado, y más si va cargada de descalificaciones agresivas, para poner en la delantera el realismo que puede garantizar eficiencia y consistencia. Todos tendrían que poner al país por encima de cualquier otra consideración, porque en definitiva lo que está en juego es la suerte de la comunidad nacional y el destino de cada uno de sus integrantes.

Esperamos que los nudos actuales se comiencen a desatar de inmediato, lo cual no sólo alentará la confianza que tanto se necesita sino que también les producirá a los actores involucrados importantes réditos políticos.

Tags:

  • dialogo
  • iliquidez
  • presupuesto
  • acuerdos
  • arena
  • fmln

Lee también

Comentarios