Lo más visto

Para que la crisis financiera y fiscal no se repita es indispensable asegurar el buen manejo en todos los sentidos

Todos los apoyos que ahora pueden conseguirse internacionalmente están sujetos a condiciones de responsable ejecución y ya no quedan salidas fáciles como las que ofrecía la Venezuela chavista, en sus tiempos de alocada bonanza.
Enlace copiado
Enlace copiado
No es de hoy que las finanzas estatales se están viendo en serias dificultades para responder a las obligaciones de diversa índole que se incrementan a lo largo del tiempo, tanto por efecto natural de la modernización que vive el país como a consecuencia del despilfarro de fondos con fines políticos. Pero como siempre ocurre, hay un momento en que el desorden, la indisciplina y la irresponsabilidad ya no dejan margen de maniobra y entonces se activan las crisis, como ha pasado en este caso entre nosotros. Por más que se quiera disimular la gravedad de la situación, el hecho es que las arcas públicas están sufriendo anemia crónica y la única vía para superar lo que viene sucediendo es la que implica poner en acción el orden, la disciplina y la responsabilidad, con todo lo que ello significa.

Y esto no solamente hay que decirlo en el papel, sino que se requiere activar en los hechos los compromisos necesarios para salir del atolladero y evitar que se repita. Es bien sabido que en el país se ha vuelto práctica común, que ya adquirió carta de ciudadanía, el decir una cosa y hacer otra; y en esa línea existe un catálogo de argucias y de maniobras para salirse por la tangente cuando les sea oportuno a quienes están a cargo de la gestión pública en el curso del proceso. Lo que ha sucedido con la abusiva reforma del FOP (Fideicomiso de Obligaciones Previsionales) hace muy poco para tapar un hoyo fiscal sin importar las consecuencias es una muestra patente de ello.

El mejor aliado del orden, de la disciplina y de la responsabilidad es, en las actuales circunstancias, la realidad misma, porque no hay por dónde estirar más la pita para continuar obteniendo fondeos fáciles, ni interna ni externamente. Todos los apoyos que ahora pueden conseguirse internacionalmente están sujetos a condiciones de responsable ejecución y ya no quedan salidas fáciles como las que ofrecía la Venezuela chavista en sus tiempos de alocada bonanza. Y en lo que se refiere al escenario interno, la falta de crecimiento suficiente de la economía impide que sea viable cualquier nueva ocurrencia tributaria. En otras palabras, hoy no hay otro camino que el de la racionalidad en funciones, lo cual compromete en primer término a aquéllos que tienen a su cargo la conducción de los asuntos públicos.

Desde luego, la puesta en práctica real y verificable de una forma renovada de ejercer la dinámica financiera y fiscal no solamente le corresponde a la institucionalidad gubernamental: es la sociedad en su conjunto la que debe asumir el desafío de hacer eficiente el sistema de vida, que sufre tantas carencias e insuficiencias acumuladas; y para ello las instituciones y los ciudadanos tienen que aportar constructivamente lo suyo. El objetivo es que El Salvador no solo se mantenga a flote, sino que avance decididamente hacia las metas del desarrollo en todos los órdenes, conforme a las directrices del presente y de cara a las aspiraciones del futuro. Tenemos que dirigirnos hacia la sostenibilidad plena si queremos ser viables como nación.

La crisis también genera oportunidades y la principal de ellas es el apremio por entrar de inmediato en la zona de los entendimientos constructivos, que no únicamente sirvan para ocasiones específicas, sino que se proyecten hacia adelante, porque los problemas siempre estarán ahí, aunque también vayan cambiando en el flujo de la evolución. Es hora de darle vida a un acuerdo de país que nos permita entrar con paso firme en el segundo cuarto de siglo de la posguerra.

Tags:

  • pensiones
  • crisis fiscal
  • venezuela
  • despilfarro

Lee también

Comentarios