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Para que se abran verdaderas posibilidades de progreso integral en el país es indispensable que lo público y lo privado interactúen

Para evitar que se repitan casos tan deplorables como el del Puerto de La Unión, frustrado por los intereses mezquinos y por los manejos políticos malsanos, todas las fuerzas nacionales tienen que abrirse a lo que es su verdadera responsabilidad, para cumplirla sin evasivas de ninguna índole.
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Para que se abran verdaderas posibilidades de progreso integral en el país es indispensable que lo público y lo privado interactúen

Para que se abran verdaderas posibilidades de progreso integral en el país es indispensable que lo público y lo privado interactúen

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Una de las retrancas más dañinas que se vienen presentando en nuestro país en el curso de la dinámica evolutiva es la que proviene de la falta persistente de una verdadera integración de propósitos y de prácticas concretas entre los sectores públicos y los sectores privados. Al respecto, se hace insoslayable replantear dicha relación, que es vital para el progreso nacional en todas sus expresiones, de tal manera que ningún prejuicio o resistencia pueda hacerse valer por encima de lo que verdaderamente importa, que es el avance hacia el desarrollo dentro del pleno ejercicio del régimen de libertades que provee la democracia.

Tenida en cuenta la experiencia acumulada a lo largo del tiempo, se trata de que lo público y lo privado interactúen conforme a lo que cada quien representa con una única mira superior, que es el servicio al bien común. Aunque esto, dadas las condiciones preexistentes y en buena medida existentes, pueda parecer una aspiración utópica, en verdad se trata de un objetivo perfectamente realizable si todos los actores en juego se hacen cargo de su responsabilidad para que el país salga adelante. Hay que evitar hegemonías y rechazos de cualquier tipo. Y en esto la derecha y la izquierda tienen que ajustarse al interés general.

Para el caso, es hora más que sobrada de impulsar de veras la dinámica de los asocios público-privados (APP), de los que se viene hablando desde hace mucho en el ambiente, pero que no han logrado prosperar porque persisten muchas resistencias a su puesta en práctica. Pero vista la experiencia de países que han logrado dar importantes saltos de calidad en sus respectivas rutas de desarrollo, la activación efectiva de los APP es un factor de primer orden para potenciar el desarrollo. En los hechos, esto no se logra con sólo emprender el esfuerzo: hay que impulsar toda una plataforma de ejecuciones progresivas, asegurando que los componentes básicos estén presentes, como son el servicio a las necesidades ciudadanas, la eficiencia técnica de los proyectos, el financiamiento suficiente y la viabilidad económica de los mismos.

Sobre todo en el área de la infraestructura, nuestro país necesita entrar en esta línea de cooperación público-privada a fin de ir poniéndose al día para ya no seguir a la zaga, como hoy estamos, sino pasar al despliegue modernizador, que es por donde podemos dirigirnos hacia el progreso real. La innovación y la eficiencia son decisivas al respecto, y en ese orden el aporte de lo privado puede mejorar notablemente los resultados del esfuerzo conjunto.

Lo que hay que tener en mente, en primer lugar, es el beneficio nacional consistente y sostenido. Para evitar que se repitan casos tan deplorables como el del Puerto de La Unión, frustrado por los intereses mezquinos y por los manejos políticos malsanos, todas las fuerzas nacionales tienen que abrirse a lo que es su verdadera responsabilidad, para cumplirla sin evasivas de ninguna índole.

Esperamos que la fuerza de la necesidad empuje a todos los que deciden y los que ejecutan a ponerse a tono con lo que el interés nacional les demanda. De ser así, el país podrá entrar decididamente en el rumbo correcto.

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