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Para salirnos del camino de la crisis financiera

Hasta el jueves pasado tuvimos certeza de que el gobierno honrará el pago de julio de las amortizaciones e intereses de su deuda con los cotizantes de pensiones. La presión por liquidez, sin embargo, no cesará. No hay duda que se trata de síntomas de una tendencia largamente alimentada hacia una crisis financiera.
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¿Hay alguna manera de salirnos de esa tendencia? Por supuesto que sí. Hay cinco situaciones que deben considerarse.

1. ¿Cuánto tiempo más podrá el gobierno seguir encontrando dinero en las gavetas? Para el pago de abril lo encontró en las de Salud y de Educación. Hoy en las de CEPA, SIGET y ANDA. ¿De dónde obtendrá los 92 millones de octubre? ¿Y para los siguientes?

2. El próximo gobierno deberá pagar en su primer año un poco más de mil millones de dólares, cifra mayúscula para un gobierno que recibe ingresos ligeramente superiores a cinco mil millones.

3. El problema fundamental es la insostenibilidad de la política fiscal: el ritmo creciente de la deuda pública más allá de la capacidad de honrarla, debido a la acumulación de déficits fiscales desde finales del siglo pasado.

4. Las pensiones son insostenibles a mediano plazo. La deuda del gobierno con el fondo de cotizaciones de los trabajadores es creciente y ya topó al techo de 45 % autorizado, y los pagos de amortizaciones e intereses por esa deuda siguen en aumento.

5. Vulnerabilidad ante cualquier “shock” que pudiera golpearnos. Estamos altamente expuestos a fenómenos naturales; hoy, además, somos vulnerables a aumentos de la tasa de interés, debido al nivel de endeudamiento que hemos alcanzado; y también nos puede golpear un freno a la emigración, que ha sido una válvula de escape en el pasado, por las nuevas políticas migratorias en Estados Unidos.

Estas cinco situaciones deberían resolverse simultáneamente, pero parece ser que, dadas las circunstancias del país, solamente es posible mediante un acuerdo. La economía política de un acuerdo, sin embargo, me vuelve escéptico a que se logre, pero para explorar caminos para salirse de la tendencia de crisis que llevamos, sigamos adelante.

El acuerdo debería ser el resultado de las negociaciones de las partes en los siguientes puntos:

1. Un ajuste fiscal que reduzca el déficit en al menos 3 puntos porcentuales del producto del país en 3 años. El Fondo Monetario Internacional, en su Artículo IV para El Salvador, ha propuesto repartir el ajuste en mitad de aumento de ingresos para el gobierno y mitad de reducción de gastos. Acá puede haber un menú de negociación, pero parece ser que una de las medidas más espinosas para los partidos del gobierno y de la oposición es el relativo al aumento del IVA.

2. Aprobar los requerimientos de financiamiento de corto plazo para evitar los impagos.

3. Dado que en este momento nadie sabe quién será el partido gobernante a partir de 2019, el cual tendrá que enfrentar el pago de los mil millones ese año, bien le haría a ambos partidos tener asegurado esos recursos autorizándolos desde ahora.

4. Reformar las pensiones, asegurándose de su sostenibilidad financiera y de que los trabajadores conserven la propiedad de sus ahorros.

5. Por último, crear un fondo de liquidez para amortiguar cualquier contingencia de “shock”, un fondo como el que se creó con el FMI en 2008, ante la crisis financiera internacional de ese año.

El acuerdo debería alcanzarse pronto en el marco del FMI, para mandar la señal de que el país está en el curso de corrección de sus desequilibrios y comenzar a recuperar la credibilidad financiera internacional. Luego podría ser muy tarde.
 

Tags:

  • pensiones
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