Lo más visto

Participar en política es responsabilidad social ciudadana

En estos días, en cualquier reunión social se habla mucho de los políticos, lo que me ha dado la oportunidad de platicar con algunas personas que tienen el perfil necesario para apostar legítimamente por un puesto de servicio público. El reto es que no quieren hacerlo porque perciben el panorama político como complicado, sucio y lleno de maldad. Personas capaces y exitosas, con un estilo de vida balanceado, feliz y pleno, se lo piensan dos veces para dejar su parcela privada, estable, segura y llena de bendiciones, para incursionar en el ámbito estatal. Me gustaría animar a estos posibles candidatos y candidatas a que participen pues vale la pena asumir este reto apasionante: el de contribuir (con lo poco o mucho que tengamos) a que nuestra patria sea el lugar donde cada persona y su entorno pueda progresar, de la misma forma que ella nos ha permitido. Es entusiasmaste devolver a El Salvador lo que se ha recibido en abundancia y sin merecerlo, aunque hayamos logrado el éxito por trabajo duro y honesto. Es simplemente una cuestión de responsabilidad social ciudadana, que nos impele a tener un corazón valiente y magnánimo para trabajar por el respeto de las libertades, la Constitución, la propiedad privada y la verdadera lucha por la igualdad de oportunidades para las familias salvadoreñas.
Enlace copiado
Participar en política es responsabilidad social ciudadana

Participar en política es responsabilidad social ciudadana

Participar en política es responsabilidad social ciudadana

Participar en política es responsabilidad social ciudadana

Participar en política es responsabilidad social ciudadana

Participar en política es responsabilidad social ciudadana

Enlace copiado
Quisiera recordar los elementos de la Responsabilidad Social Individual, RSI, recopilados por el Dr. Marcelo Paladino, catedrático del IAE, Escuela de Negocios de la Universidad Austral en Argentina, para tomarlos como una guía de ciudadanía:

—Reemplazar el egoísmo por una búsqueda entusiasta del bien común.

—Sustituir la cobardía por el coraje de ser honestos para acertar en reconocer la realidad tal como es, buscando la verdad sobre la cual basar las decisiones. Con rectitud de intención, los ciudadanos y empresarios podrán afrontar las responsabilidades que tienen para con sus familias, empresas, empleados, accionistas y stakeholders (grupos de interés).

—Dejar el rol pasivo, cómodo y pasar a tener una actitud proactiva para conformar el tipo de sociedad que necesitamos.

—Cambiar la cultura de la especulación económica por otra que aprecie el trabajo bien hecho, independientemente de su valor económico.

—Respetar más las leyes e instituciones, aunque otros no lo hagan.

Un talante positivo evita conductas que destrozan la confianza en la sociedad. Chesterton ya comentaba: “Coincidimos sobre el mal; es sobre el bien acerca de lo que deberíamos tomarnos a golpes”. Si queremos que cambien las cosas, es desde la trinchera política que se brinda diversidad de soluciones para hacer el bien y hacerlo bien. No es quejándonos o buscando culpables que se avanza hacia el futuro, sino actuando y aportando ideas desde dentro de los partidos y el Estado.

Me parece que uno de los desafíos actuales es tomar conciencia de nuestra propia responsabilidad social individual, para luego mostrar un talante de vida que nos lleve a tener mayor coherencia entre nuestros deberes con el Bien Común y los compromisos privados para que logremos tener un país de primera, que además brinde solidaridad a los más pobres de los pobres. Todos juntos: ciudadanía, líderes sociales, gremiales, políticos, académicos y sindicales, podríamos asumir actitudes estratégicas bajo una mirada de largo plazo, acompañada de una pasión por servir al país desde la noble tarea de hacer política con ética en democracia.
 

Lee también

Comentarios