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Partidos políticos y su regulación

En columna del 8 de mayo, “Los partidos políticos importan”, señalaba que existe consenso en considerar que las democracias representativas modernas son inimaginables sin la existencia de los partidos políticos, y que su existencia casi universal y su papel como orientadores de demandas y vínculo entre los ciudadanos y los centros de poder político confirmaban tal aseveración. Es, por tanto, innegable la necesidad de que existan estos actores políticos colectivos en el seno de cualquier sociedad con un nivel mínimo de pluralismo.
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<p>[email protected]</p><p>Son estos los que concentran y ordenan los diversos intereses de la sociedad, constituyen nexo entre los ciudadanos y las instituciones públicas, se vuelven verdaderos centros de educación política, y realizan una función vital en el sistema político: la selección de los que pretenden ocupar puestos en el aparato estatal.</p><p>No obstante, para que generen un impacto positivo dentro del sistema es necesario que se cuente con una regulación. En El Salvador, la normativa legal se limita a 45 artículos del Código Electoral, que básicamente regulan aspectos meramente formales, tales como la constitución de dichos entes, su cancelación, y un escueto apartado de financiamiento.</p><p>Es claro que aunque la naturaleza jurídica de los partidos políticos es privada, existen ciertas características que constriñen al Estado a regularlos, pues son entes que reciben fondos públicos, y en las actuales democracias se manifiestan como los principales protagonistas en la selección de los candidatos a las más altas del poder político.</p><p>Lo mínimo que se espera de una ley es que regule en lo referente a las fuentes y el monto del financiamiento, así como las actividades financiadas por el erario público, y su democracia interna.</p><p>En cuanto a lo tocante al financiamiento debe considerarse un marco que genere incentivos para que los entes en análisis respondan a los intereses de la sociedad en general y que sean una garantía de algún grado de independencia. En el caso de las actividades públicamente financiadas, urge que dichos fondos no sean destinados exclusivamente a campañas, sino también a actividades de investigación y capacitación.</p><p>El tema de democracia interna es importante, por cuanto una regulación adecuada permite que en mayor o menor medida el proceso de selección de candidatos permita elegir a los aspirantes más idóneos a las principales funciones del Estado. Si bien es cierto que los estatutos de los partidos políticos son instrumentos fundamentales para la organización y el funcionamiento de estos, resultan insuficientes sin disposiciones legales que generen un marco sobre el cual dichos estatutos deben configurarse. Legislaciones como la peruana, por ejemplo, definen de manera expresa qué cargos deben ser sometidos a elección interna, así como las modalidades en que debe darse dicha elección.</p><p>La actual discusión sobre una ley que regule los partidos políticos se presenta como una extraordinaria oportunidad de mejorar el sistema. Debe recordarse que el buen o mal funcionamiento de los entes depende en gran medida de los incentivos que desde las normas se generen.</p><p>&nbsp;</p>

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