Pasa la droga dejando muerte en El Salvador

La región más afectada por el tráfico de droga es Centroamérica y El Salvador es el país en donde se registra diariamente el mayor número de muertos (por ahora 23 y en aumento), por ser su territorio parte del puente entre los dos extremos del narcotráfico: Suramérica, para su producción, y en Norteamérica, para su consumo.
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Existe en Estados Unidos un mercado de 22 millones de personas que consumen algún tipo de droga ilegal y este mercado demanda gran cantidad de droga, que llega a través de Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala; es decir que el 90 % de la droga producida en Suramérica pasa por Centroamérica antes de llegar a Estados Unidos. El restante 10% es consumido como parte del pago del tránsito o viaja a Europa, ingresando por España, Francia u Holanda.

Las acciones de las Fuerzas Armadas de Colombia contra las FARC y los paramilitares en la frontera ecuatoriana han desplazado las áreas de producción y transformación de la pasta de coca hacia el Ecuador. El cambio de la Constitución ecuatoriana de 2008 y el consecuente indulto de delitos relativos a las drogas –por considerarse un tema de Salud Pública y no un tema de Seguridad– han favorecido en Ecuador el aumento de sus exportaciones marítimas de droga, que pasan por aguas centroamericanas y el motivo por el cual, recientemente, se ha incrementado el número de lanchas con droga, interceptadas en aguas salvadoreñas. Favorece el narcotráfico la pobreza de los países latinoamericanos, pues quienes trafican consideran mayores los beneficios que los peligros que corren.

Son cuatro básicamente las rutas que se siguen al llegar a Honduras y a El Salvador: dos rutas marinas, una por el Atlántico hondureño, y la otra, por el Pacífico salvadoreño y dos rutas terrestres, ambas paralelas a la costa. Por lo reducido del territorio salvadoreño, por su alta densidad poblacional y por la segmentación de las pandillas, se hace difícil el transporte terrestre en grandes cantidades, lo cual se demuestra con base en tener uno de los índices más bajos de incautación de droga; sin embargo, por la grave crisis económica en que vive el país y el altísimo número de personas que viven de la actividades delictivas (400,000 personas) existe una disputa por el pleno control territorial, para la explotación de sus recursos: extorsiones, secuestros y tráfico. La relativamente poca droga que pasa por el territorio es fuente de ingresos considerables y necesarios para la subsistencia de las pandillas, que por esta razón luchan para el pleno control territorial. Este se ve beneficiado por el uso político de las mismas y sobre todo, por la falta de políticas para combatirlas, pues su existencia considérase debida a la desigualdad social y a la exclusión del sistema.

El aumento de producción de droga en el Perú está plenamente comprobado, y su relación con antiguos grupos insurgentes como Sendero Luminoso.

Aunque en el Perú se han erradicado 300,000 hectáreas de coca, se producen aún cerca de 500 toneladas. Es necesaria la militarización de la zona, pues dicha medida implica la presencia del Estado.

También, en El Salvador, en la medida en que se consolide una u otra pandilla y se incremente el éxodo de salvadoreños hacia Estados Unidos, en esa medida aumentará el tránsito terrestre de droga en El Salvador, facilitando un mayor flujo de droga a Estados Unidos. Los Gobiernos de Colombia y Perú ya han realizado acciones para recuperar el control territorial, mientras que El Salvador y Ecuador, por cuestiones ideológicas y no por un desconocimiento de sus obligaciones como Estado, han abandonado el control territorial.

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