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Pensiones militares

Merece la pena señalar, además, que todos los esquemas previsionales para esta población continúan segregados del resto de regímenes auspiciados por el Estado, a nivel mundial.
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En los últimos días se ha estado discutiendo la cuestión de las pensiones reconocidas a los militares al finalizar su carrera militar.

Sin embargo, existen algunos aspectos que no se han tocado todavía en los artículos publicados en este espacio de opinión; esto responde, naturalmente, al enfoque adoptado por autor; en uno de ellos se señalaba que la pensión promedio recibida por ellos superaba los $6,000; aunque no se aclaró que el cálculo correspondía a un dato anual.

Al dividirlo entre 12 meses, se establece que la pensión promedio mensual, por retiro, sería de $612.76 –con datos de marzo–; dicha suma no parece realmente extraordinaria.

De los 21,411 pensionados al mes de marzo; 8,094 tenían pensión por retiro; 9,805 por sobrevivencia; y 917 por invalidez.

Cabe señalar, además, que la forma de cálculo de las pensiones para este sector no ha cambiado, significativamente, desde que se promulgó la Ley de Retiro, Pensiones y Montepíos Militares, en 1913; a pesar de que dicho ordenamiento sufrió 8 reformas a lo largo de casi 70 años de vigencia, datando la última de ellas en el año 1972; siendo derogada en 1980 cuando se creó el Instituto de Previsión Social de la Fuerza Armada.

Al revisar la historia a través del trabajo doctoral de don Mario Inocente Cerrato, fechado en 1974, realizado bajo la asesoría del Dr. Roberto Oliva –el cual puede consultarse en la Biblioteca de la Corte Suprema de Justicia bajo el título “Pensiones y Jubilaciones en El Salvador, Examen Crítico de la Legislación Vigente”–, se puede comprobar que las tasas de reemplazo no han experimentado cambio alguno durante 100 años.

Aunque lo que sí ha cambiado, a partir de 1980, es la forma en que se financian las pensiones para este sector. En el pasado el Régimen Previsional de la Fuerza Armada era de carácter no contributivo, siendo financiado, exclusivamente, con cargo al Presupuesto General de la Nación y era gestionado, interinstitucionalmente, por la Corte de Cuentas de la República, el Ministerio de la Defensa Nacional y el Ministerio de Hacienda.

De hecho muchos de los pensionados del IPSFA ya se hallaban en situación de retiro al crearse el instituto y percibían sus pensiones, directamente, del Ministerio de Hacienda; fue hasta el año 1990 –mediante el DL 473– que estas personas jubiladas fueron incorporadas al IPSFA para recibir sus beneficios; sin embargo, sus pensiones siguen siendo pagadas por el Ministerio de Hacienda con transferencias mensuales, reconociéndosele al IPSFA una comisión administrativa por los servicios prestados.

Dentro de esta última categoría –al mes de marzo–, se encuentran 444 pensionados y 1,667 beneficiarios de montepíos.

En tal sentido, cabe destacar que las pensiones militares seguirían siendo pagadas por el Ministerio de Hacienda, de no haberse creado el IPSFA en 1980; a partir de esa fecha estas prestaciones son de carácter contributivo y se administran bajo la modalidad de reparto. Hoy, de cada $1 de pensión pagado, $0.46 es financiado con las cotizaciones de los afiliados activos.

Merece la pena señalar, además, que todos los esquemas previsionales para esta población continúan segregados del resto de regímenes auspiciados por el Estado, a nivel mundial.

Eso último obedece al hecho de que la institución armada tiene algunas características propias que la diferencian del resto de servidores públicos, entre las cuales están: carecen de horario y de derecho a huelga; no pueden objetar las órdenes recibidas del Órgano Ejecutivo, incluso cuando esto suponga arriesgar la integridad física, tal como sucedió en el país durante el conflicto armado; ni pueden permanecer activos, voluntariamente, después de cumplir 36 años de servicio.
 

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