Petróleo barato y dólar fuerte: 2016, época de vacas gordas

Lastimosamente nuestro país está pasando por una época de gran confrontación política, inseguridad personal y familiar, y una deprimida situación económica para una gran cantidad de familias salvadoreñas, lo cual lleva a la gran mayoría de compatriotas a tener una actitud pesimista sobre el presente y el futuro inmediato.
Enlace copiado
Petróleo barato y dólar fuerte: 2016, época de vacas gordas

Petróleo barato y dólar fuerte: 2016, época de vacas gordas

Petróleo barato y dólar fuerte: 2016, época de vacas gordas

Petróleo barato y dólar fuerte: 2016, época de vacas gordas

Enlace copiado
Hay muchos jóvenes y otros no tan jóvenes, profesionales muchos de ellos, que solo encuentran en la emigración una solución a su situación.

¿Me creería si le dijera que éste es el mejor momento para nuestro país en la última década? ¿Que hoy es el momento en que se presentan grandes oportunidades para Centroamérica y El Salvador, y que esta es la época de las vacas gordas? ¿Sabía usted que Centroamérica y República Dominicana crecerán en promedio casi 5 % en 2016 mientras que en Sur América hay algunos países en recesión y los demás tendrán crecimientos muy bajos?

Los precios bajos del petróleo y de la gran mayoría de materias primas de energía, metales y productos agrícolas han tenido reducciones de precios que varían entre 50 % y 70 % del valor que tenían hace 17 meses. Los tipos de cambio de las monedas como el rublo ruso, el real brasileño, el bolívar venezolano, el peso colombiano, el peso chileno, el peso mexicano, el dólar canadiense, el euro, el yen japonés, el yuan chino, el rand sudafricano, por mencionar sólo algunas de la monedas que se han depreciado contra el dólar de Estados Unidos, es decir contra nuestra moneda. Algunas de estas monedas se han depreciado más del 100 %, otras como el 50 % y las que menos se han depreciado alrededor del 30 % en el último año.

En Centroamérica y el caribe el panorama es diferente. El Quetzal guatemalteco y el colón costarricense no se han movido en el último año, mientras que el córdoba nicaragüense sólo se ha depreciado el 5 % programado por el Gobierno, el Lempira hondureño ha tenido una depreciación pequeña y tanto Panamá como El Salvador estamos dolarizados. Además, todos los países centroamericanos y caribeños, sin excepción alguna, somos importadores netos de productos derivados del petróleo e importadores netos de gran parte de las materias primas que han bajado de precio a nivel internacional, lo cual genera una gran oportunidad para el crecimiento y desarrollo de la región.

Al observar el cierre de 2015 y las proyecciones para 2016 de todos los países de la región, encontramos que Panamá y República Dominicana esperan crecer cerca de 6 %, Nicaragua 5 %, Costa rica 4.2 %, Guatemala y Honduras entre 3.5 % y 4.0 % y sólo El Salvador espera crecer 2.5 %, según las cifras del BCR, y que aún ese crecimiento tan bajo resulta dudoso que lo podamos alcanzar. Lo anterior implica que nuestro país sigue siendo el que menos crece en la región, cuando la gran prioridad del Gobierno debería ser la de generar las condiciones para que se incremente significativamente la inversión privada nacional e internacional.

Los salvadoreños deberíamos poder comprender que la polarización y seguirle haciendo el juego a los políticos, lo único que hace es perpetuarlos en el poder y que eso perjudica a los ciudadanos, y deberíamos exigir que nos concentremos en aprovechar las oportunidades que la actual coyuntura nos presenta. Esta es una oportunidad que no hemos tenido en los últimos diez años y no sabemos cuánto va a durar, pero con relativa certeza podemos afirmar que 2016 puede ser un buen año, si cambiamos nuestra forma de interrelacionarnos y si nos unimos por el objetivo común de generar un mejor país para todos.

Estas ventajas nos pueden ayudar a atraer inversión extranjera, hacer que las empresas nacionales crezcan, que las remesas familiares suban porque el empleo se ha elevado en Estados unidos, que nuestras exportaciones industriales crezcan, que nuestras importaciones se incrementen, que el empleo se eleve, que la inflación no pase del 2 %, que el fisco pueda obtener más ingresos y que pueda reducir fuertemente su gasto en subsidios en electricidad, gas propano, transporte público, agua potable, que no haya necesidad de endeudarnos en $1,200 millones, ni que se tenga que pasar la reforma de pensiones planteada, entre otros.

Este es el momento que todos hemos estado esperando desde el último año bueno que tuvimos, que fue 2007. No lo desperdiciemos, porque nuestros vecinos nos están dando cátedra de cómo lo están aprovechando, mientras nosotros seguimos peleando contra molinos de viento creados por los políticos.

Lee también

Comentarios

Newsletter