Planos superpuestos

Los seres humanos tenemos, por nuestra propia identidad consciente, el privilegio de vivir al mismo tiempo en varios planos de la realidad. Uno de esos planos es el de los sueños.
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Nuestra vida es entonces un ejercicio libre en el que la realidad y la imaginación interactúan sin descanso; y lo más original de tal ejercicio está en el hecho de que con gran frecuencia tales planos se intercambian espontáneamente, y entonces resulta casi imposible saber quién es quién, porque la realidad se vuelve imaginativa y la imaginación se vuelve realista. Poniéndonos en ese plano, es posible entender mejor las características vitales y existenciales de cada quien. Pongamos aquí un ejemplo muy personal: el del poeta que despierta cada mañana con los impulsos naturales de su condición anímica. Se levanta, se alista para salir a la calle y lo hace sin más. Esa calle, aunque está en una zona céntrica de la ciudad, es un camino silvestre. Los vehículos cruzan a su alrededor, pero él lo que oye son los cantos de los pájaros matutinos. Llega a su sitio de destino, que es una oficina con todas las características de tal, pero él lo que descubre ahí es un ático silencioso que mira hacia el horizonte despejado. Suena el teléfono de mesa, y él lo responde: alguien le da un mensaje de trabajo que suena de pronto como un breve oración inspiradora. Todo queda en silencio, y ese silencio tiene respiración propia. Permanece un instante en suspenso. Sí, es su propia respiración que vuela alrededor con alas de colibrí. ¿Realidad o ensueño? ¿Para qué indagarlo? Todo es lo mismo.
 

Tags:

  • privilegio
  • realidad
  • vida
  • existencia

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