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Plásticos de un solo uso y la propiedad

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Jose Andrés Oliva Cepeda

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Ronald Coase postuló que ante la ausencia de derechos de propiedad definidos la solución de mercado dentro privados no es posible. Si no existe claridad a quién le corresponde la propiedad de un bien, tampoco existe el dueño a quién reclamarle alguna dificultad posterior por el consumo del bien para que lo corrija. Estos bienes adolecen, por su propia naturaleza, de provocar externalidades sobre terceros, y en algunos casos, esto tiene el agravante de llevar ciertas negociaciones a un vacío donde nadie se hace responsable. Esto es la raíz de la falla de mercado en el cuido del medio ambiente.

Sustituir el fallo a travéz de una ley o imposición no es fácil. Concebir que el Estado haga de estricto cumplimiento todas las facetas de la vida es virtualmente imposible. Es decir, aunque se mande a no contaminar con una ley, eso no tendrá como resultado que toda la población deje de contaminar. Al respecto, F.A. Hayek en su escrito "The Use of Knowledge in the Society" hace la reflexión que el problema con el ordenamiento racional es que "el conocimiento de las circunstancias que sería requerido, nunca existe de forma concentrada o integrada". En otras palabras, el Estado no tiene a su disposición, en un momento concreto, toda la información para una corrección absoluta.

Vemos un ejemplo ¿cuántos de nosotros tomamos agua en una botella y después de usarla la tiramos a la basura?,¿de quién es la responsabilidad de lo que suceda con esa botella?, en hecho es que a nadie le importa lo que sucede después con ella. ¿Sabía usted cuánto le cuesta a una botella de plástico desintegrarse? necesita unos 450 años; a una batería le toman 1,000 años. Ahora también usamos Durapax, que vale muy poco en relación con su degradación, porque prácticamente no se puede reciclar.

Existen algunas alternativas positivas, como los esfuerzos por producir plástico biodegradable. Se están creando nuevos instrumentos de un solo y formas de empaque, que involucren otro tipo de materia prima, como el caparazón de la langosta y otros crustáceos. También, hay ciertas algas comestibles que pueden servir para almacenar agua. Sin embargo, si bien estas innovaciones son disruptivas y ambientalmente amigables, su uso no se ha expandido todavía.

Actuar desde la unidad más pequeña tiene más potencial. Cambiar los hábitos implica que la gente asuma que la basura que produce es suya. Aquí hay un elemento que implica propiedad o responsabilidad individual, que se hace colectiva de abajo para arriba. El Estado no tiene la facultad, para que vigilar siempre que no se contamine. La respuesta debe venir desde cada uno de nosotros como sociedad. Además, cuidar el medio ambiente es gratis, genera un infinito de retornos en el futuro, y no requiere que los políticos se pongan de acuerdo.

Al respecto cualquier cadena de reciclaje empieza desde su casa, en las actividades diarias de su hogar, al separar los productos desde el origen. Vaya al súper con bolsas reutilizables y dele paso a la economía circular. Felicite a las personas que llevan sus utensilios herméticos para su almuerzo, y las que se dedican a recoger la basura en la playa; a los restaurantes que no usan platos o cubiertos desechables. También a las personas que trabajan en organizaciones privadas o públicas que separan sus desechos.

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