Pobreza y zika y otros problemas

Por muchos años nuestro país ha sufrido el acoso de numerosos problemas: pobreza, falta de educación, tiranía militar, guerra civil, maras, corrupción, desastres naturales, sistema judicial incompetente y carente de transparencia y recientemente, de repetidos brotes de dengue y chikungunya, fiebres transmitidas por el mismo tipo de mosquito que transmite el virus del Zika.
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La Organización de Naciones Unidas reporta que casi 1 de cada 2 salvadoreños vive en condiciones de extrema pobreza y que 2 de cada 3 viviendas carecen de los servicios básicos para habitarla dignamente. En esa red de barrios pobres, 8 de cada 10 casas sirven de criaderos de mosquitos. Muchas mujeres embarazadas infectadas viven en barrios densamente poblados. La mayoría de estas mujeres son adolescentes menores de 19 años de edad, pobres y sin educación.

Naciones Unidas también reporta que El Salvador sufre de la mayor escasez de agua potable en América Latina. Casi el 100 por ciento de las fuentes de agua son consideradas insalubres para consumo humano. En muchos barrios, varias casas tienen tuberías y grifos; pero, esto no significa necesariamente que tienen agua potable. El suministro de agua es esporádico. Los grifos están secos durante días o semanas, por lo que los residentes almacenan agua en baldes y barriles, ideales para mosquitos Aedes portadores del virus del Zika, que prefieren poner sus huevos en agua limpia y estancada.

Por otra parte, dado que casi la mitad de la población vive en extrema pobreza, muchas familias no pueden ni siquiera satisfacer las necesidades básicas de supervivencia. La escasez de agua en nuestro país es un problema político-económico y no simplemente un fenómeno natural. El agua es inhumanamente utilizada para suministrarla a los nuevos desarrollos de zonas residenciales y campos de golf.

La urgencia de reconocer el agua como un derecho humano es crítica. Esto le daría prioridad al acceso de nuestra gente a los suministros de agua potable sobre avarientos y poderosos intereses político-económicos. Esto ayudaría enormemente a prevenir muchas de estas enfermedades infecciosas transmisibles.

La falta de educación es evidente cuando nos damos cuenta de que el público no acata los mensajes básicos de salud pública.

Muchos residentes continúan ignorando las recomendaciones para destruir los criaderos de mosquitos mediante la eliminación de agua estancada y el uso de desinfectantes. Eliminar las larvas de mosquitos es esencial para combatir esta epidemia de enormes y devastadoras consecuencias.

El Ministerio de Salud Pública registró en el mes de enero casi 2,500 nuevos casos sospechosos de zika y la epidemia seguirá aumentando.

Nuestros problemas tienen un denominador común: la pobreza. Y esta, un origen bien establecido: falta de educación. Si verdaderamente queremos reducir la pobreza y mejorar las condiciones de vida de la mayoría de salvadoreños, de manera significante y sostenible, entonces tenemos que orientar nuestros esfuerzos para ofrecer oportunidades de educación a la población más vulnerable: los pobres.

Combatiendo la pobreza ayuda a solucionar problemas de salud pública, inseguridad y violencia. El año pasado se registraron 6,600 homicidios, un aumento del 70 por ciento desde 2014. Miles de residentes han huido hacia Estados Unidos, abandonando sus hogares. Hogares incompletos continúan produciendo hijos agresivos y antisociales. Estos hogares se han convertido en fuentes inagotables de reclutamiento de grupos violentos.

La discusión de la contaminación ambiental y problemas respiratorios, particularmente en niños, está fuera del alcance de este breve artículo; pero será el objeto de próximo ensayo.

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