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Político muerto.Viva el político

El deporte de moda es atacar a los políticos de manera genérica, en muchos casos con total razón y en otras sin reparar de lo que significa ese afán de terminar con ellos, porque al final, lo que logrará es solo reemplazarlo por otro político.
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Está claro que gran parte del electorado desea decir “el político ha muerto”, sin realizar que seguidamente estará gritando “viva el político”, de manera similar cuando se decía “el rey ha muerto, viva el rey”.

La historia muestra que en pocos casos el nuevo rey fue mejor, pero en la inmensa mayoría de estas sucesiones fue “igual” y, en muchas ocasiones, fue “mucho peor”. Y eso también se ha visto en aquellos que quieren presentarse como los “nuevos políticos”, quienes, al poco tiempo, comienzan a mostrar los mismos defectos de los “viejos políticos” y por lo que se demandó cambiarlos. Promesas inalcanzables, populismo, juego sucio ahora apoyado con trollers, nepotismo y acciones indebidas.

¿Por qué sucede esto? Partamos por preguntarnos ¿qué es política? En una definición amplia, es una actividad que busca alcanzar una cuota de poder, luego el poder, y una vez obtenido, mantenerlo. Esto sucede en el ámbito político, pero también ocurre en el sector privado productivo, sindicatos, iglesias, y toda organización social.

Nadie puede negar que en algún momento ha vivido dentro de una organización los embates “políticos”, sin percatarse de que emergen en la disputa por alguna cuota de poder o un puesto. Por tanto, aunque se expresa en diversas formas, la política está en toda actividad del ser humano.

Ahora, la definición de “política” como la entendemos en general se refiere a la lucha entre “grupos de interés o de partidos”, sustentada en conceptos ideológicos. Pero, aquí es común escuchar “a mí no me interesan las ideologías”, sin reparar en su significado.

“Ideología” es el conjunto de ideas y forma de ver las cosas, todas coincidentes entre sí, que tiene una persona o grupo en la sociedad. Por tanto, cuando se le pregunta a una persona ¿cuál es su ideología?, es difícil decir ninguna. Pero, usted puede ser “pragmático”, buscando lo que mejor funciona, pero en ningún caso puede estar simultáneamente a favor del neoliberalismo y ser partidario del Socialismo del Siglo XXI. O con Dios o con el Diablo, pero no con los dos al mismo tiempo.

En tantos años de trabajo en El Salvador, otros países y organizaciones multilaterales, he conocido a políticos despreciables, corruptos, aprovechados del poder –de todas las ideologías– y que con su actuar le han hecho mucho mal a sus países. Pero también, he conocido políticos honestos, idealistas, que buscan las mejores soluciones posibles, por lo que es de gran satisfacción trabajar con ellos.

Por tanto, no es correcto generalizar, aunque hay mucho espacio para criticar, especialmente cuando hay un sistema de libertades, que permite hacer contraloría social, la cual debe ser apegada a la verdad. Aunque no lo crea, esto es gracias a los políticos.

Quienes llegaron a ser políticos y siguen ejerciendo esta actividad los eligió usted, que puede sacarlos o mantenerlos. Si nunca ha votado o lo ha hecho pocas veces, usted también tiene una gran cuota de responsabilidad de tener malos políticos y no los mejores. Todo está en sus manos.

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