Políticos, sociedad civil y desencantos

Si está furioso con los políticos, mejor seleccione los mejores, deseche a los corruptos y los que abusan del poder, vote por los que cumplan más... porque lo que suceda en el país dependerá del “político” que usted elija.
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Los políticos son cada vez más criticados y con razón, porque muchos de ellos están vinculados con actos de corrupción, abuso de poder e incumplimiento de promesas electorales. Esto sucede aquí en El Salvador y en todo el mundo. Esto ha generado un creciente desencanto, que, lamentablemente, no distingue entre buenos y malos políticos.

Agravan la situación las aseveraciones generalizadas, muchas sin sentido, que desencantan a personas que desean incursionar en esta difícil ocupación de la sociedad. Si el veredicto generalizado de la gente es que los políticos, sin excepción, “todos son corruptos”, “todos son incapaces” y que “todos son aprovechados”, entonces pregúntese usted mismo si participaría en política, para ser parte de una nueva generación y, así, cambiar a los viejos políticos. Le aseguro que su respuesta es un rotundo “no”, argumentando que usted no es para la política, porque es sucia y eso no le agrada.

Luego recordará que, tan pronto decida a participar en política, le caerán encima en las redes, arropándolo con todos los males de un político tradicional. Además, su vida privada, sus ingresos, su patrimonio y dónde trabajan todos los miembros de su familia pasará a ser parte de todo el embrollo político. Esto servirá de base para que la sociedad dicte sentencia, la que nadie podrá cambiar, porque la mala imagen ya fue creada.

Ante esta situación, pocas personas de la sociedad civil desearán incursionar en política, con lo que le están dejando espacio solo a los que ya están involucrados en política.

En política, todo lo que se hace tiene un fin: tener poder y acrecentarlo, alcanzar el poder y, si ya lo tiene, mantenerlo. Todo esto, para generar políticas públicas que den forma, rumbo y, supuestamente, progreso al país. Pero, toda política pública, sin excepción responde a una “ideología política”.

Entonces, pocas veces la propuesta es tan de centro o de lógica general que desde la derecha hasta la izquierda lo aceptan. Pero mientras más se acerque a la derecha será más rechazada por la izquierda; y viceversa, mientras más se acerque a la izquierda será rechazada por la derecha. Lo que detrás de esto está es la lucha por más o menos libertad, más o menos Estado, más impuestos o menos impuestos, más o menos integración económica al mundo, es más o menos democracia, es más o menos relaciones internacionales con países con ideologías afines a los gobernantes de turno. Todo esto tiende a generar división y polarización, que se agrava si no hay buenos negociadores, con posiciones claras y honestas.

Por otra parte, la experiencia demuestra que los movimientos de la sociedad civil tienen impacto y logran objetivos puntuales, pero después de lograrlos se diluyen, porque pasa el interés que los unió: no generan condiciones de poder. El caso de Guatemala ha sido estudiado: botaron el gobierno corrupto, pero después se tiene que siguen gobernando los políticos, que se ajustan a quienes tienen y ejercen el poder real. Otro caso de estudio es el de Egipto, y la Primavera Árabe, que derrocó a Mubarak. Pero pasada la euforia, siguen gobernando los mismos que ejercen el verdadero poder. Todo lo demás es ingenuidad.

Además, también hemos visto nuevos participantes en política, de todas las corrientes, aquí y en otros lugares del mundo. Ellos vienen de la sociedad civil, limpios y puros, y comienzan el juego de la política, pero al poco tiempo lo aprenden y pasan a ser igual que los viejos políticos.

Estos nuevos políticos también prometen, juran compromisos ante el electorado y tampoco cumplen; que aprenden con rapidez a poner primero sus intereses, porque de lo contrario, “no me vuelven a elegir”, pierdo mi chamba, por lo que caen en el mismo populismo y vicios de los viejos políticos.

Si está furioso con los políticos, mejor seleccione los mejores, deseche a los corruptos y los que abusan del poder, vote por los que cumplan más y, si son diputados, por los que votan de acuerdo con lo que usted piensa y defienden lo que usted cree. Tenga claro que lo que suceda en el país dependerá del “político” que usted elija, para salvar o no al sistema democrático o reemplazarlo por el Socialismo del Siglo 21. Usted decide.
 

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  • Claudio M. de Rosa

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