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Pongámonos de acuerdo en algo

La sociedad salvadoreña del presente, no me atrevo a asegurar la de siempre, se caracteriza por el desacuerdo permanente. Hay consenso que conformamos una sociedad que marcha muy mal en aspectos en los cuales es analizada y comparada a nivel internacional. Organismos internacionales y empresas calificadoras de riesgo nos califican en lo que se relaciona con lo económico, político y social.
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Todos aceptamos esas malas calificaciones y con tranquilidad pasmosa nos observamos en el sótano en muchos ranking. Sin embargo, como buenos guanacos no hacemos nada por remediar la situación, lo que es más, hasta de chambre de última hora nos sirve un nuevo homicidio, un nuevo descubrimiento de corrupción pública, de enriquecimiento ilícito y que estamos cerca de ser considerados en default.

Pero es que no puede hacerse nada por evitarlo suelen decir ¿los ciudadanos? y algo peor, “mientras no afecte mi metro cuadrado”. Y el país sigue su rumbo al despeñadero. No me vayan a criticar de pesimista, por favor califíquenme de realista. Creo que es procedente citas amplias y ruego me disculpen. “Cada uno de nosotros lleva sobre sus espaldas el peso de parte de la sociedad, y nadie ha sido dispensado de su responsabilidad por los demás; nadie puede hallar una vía de escape para sí mismo si la sociedad se ve arrastrada a la destrucción. Por consiguiente cada uno por su propio interés debe participar vigorosamente en la batalla intelectual. Nadie puede permanecer indiferente; del resultado de esa lucha dependen los intereses de todos”. Ludwig von Mises.

Otra cita y mis disculpas. “Nunca dudes de que un pequeño grupo de ciudadanos reflexivos y comprometidos puede cambiar el mundo; de hecho, es lo único que lo ha logrado”. Margaret Mead. Definitivamente se necesita la mayor participación, sin enfoques politiqueros, deben ser preferentemente apartidistas, con espíritu de unión y trabajo colectivo.

El país requiere de un Acuerdo Nacional. Un Gran Acuerdo, por su amplitud y sus connotaciones: es urgente. Lo necesitamos para invertir más, para producir más y generar empleo en el sector formal. Siendo el pastel más grande y con mecanismos fiscales redistributivos adecuados, propios de una política fiscal, no prácticas aisladas presupuestarias o de urgencias de caja para pagar proveedores, se resolverán muchas aflicciones de funcionarios públicos celosos y responsables de su cargo de captación de tributos para suplir gastos inevitables, no de más derroche por supuesto.

Hay que producir más y generar ingresos internos y reducir porcentualmente hablando esa dependencia bendita, pero perversa, de las remesas familiares. Qué fácil dirán algunos, este se inventó la pólvora. Pero no empezamos, ni hacemos nada. Para los lectores que encuentran práctico el lenguaje sencillo y no escogido, tenemos que empezar por hacer lo factible a corto plazo, como lo vemos los apartidistas ciudadanos que todavía laboramos y pagamos puntal y exactamente los impuestos que nos corresponden, sin renegar por su utilización.

No más discusiones técnico-económicas, si el problema es de oferta o de demanda o si la reducción del gasto público es contractivo y mejor hay que propiciar mecanismos de mayor captación de ingresos públicos. Un acuerdo con FMI es necesario. Insisto para dejar claro una idea porque se me acabó el espacio. Hay que invertir más, producir más, pagar los impuestos. Se reducirá el déficit fiscal incluyendo pensiones, nos calificarán mejor como país, se reducirán los altos niveles de desempleo, más educación, menos violencia, seremos viables como país. Pero pongámonos de acuerdo en algo para empezar el círculo virtuoso: Un Acuerdo Nacional.

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