Por candidatos presidenciales capacitados

Cualquier político que ejerce un alto cargo de gobierno y que aspira a ser presidente de la República debe mostrar buenos modales, respeto a la soberanía de los países con que se tiene relaciones, y hacer ver que tiene buen tacto, tino y criterio. Los ataques a los presidentes de México y de Honduras, que hiciera un candidato a la presidencia en El Salvador, dan una excelente oportunidad para analizar lo que nunca debe hacer una persona en una carrera electoral.
Enlace copiado
Por candidatos presidenciales capacitados

Por candidatos presidenciales capacitados

Enlace copiado

No importa si usted estará de acuerdo con expresiones tan duras que van más allá de nuestras fronteras, y desearía que fueran aún más fuertes, pero este no es el punto a analizar, sino las consecuencias que este tipo de palabras pueden tener si esta persona fuera presidente de El Salvador.

¿Qué debemos esperar de alguien que aspira a ser presidente de la República? Ya sea mirando el mundo de relaciones exteriores, se debe buscar hacer alianzas comerciales más fuertes, para atraer inversiones y expandir los negocios, para generar más empleos. Por tanto, insultar a los presidentes de países amigos como México y Honduras nos dejan ejemplos de lo que no se debe hacer.

Si vemos las relaciones internas, dentro de la sociedad salvadoreña, igual que en el mundo externo, hay que saber hacer equipo, saber relacionarse y buscar la unidad del país, que está altamente polarizado, que no desea más enfrentamientos, que está harto de violencia.

Lo que busca el país es un líder con conocimientos, que sea visionario y que tenga humildad, algo que debe ser una condición irrenunciable para un pueblo que quiere cambiar rumbo para progresar. Pero para esto, también es necesario que sea una persona con buenos modales, que no sea arrogante, que nunca crea que puede estar por encima de la ley. Esto será fundamental para evitar tener un mandatario que cometa errores como los que ya vivimos con presidentes anteriores.

También, tenemos que 7 de cada 10 salvadoreños prefieren que el presidente de la República tenga educación universitaria completa, después de haber tenido gobernantes bachilleres o títulos cuestionables. Una buena educación no solo es lo académico, y reiteramos, también son buenos modales.

En este campo, la gente se pregunta ¿cómo voy a tener a un presidente que no ha estudiado, y más si viene de familia con buenos ingresos, cuando hay decenas de miles de estudiantes universitarios que se levantan a las 4:00 de la mañana para estar en clase a las 6:00 y luego ir a trabajar para pagar sus estudios y ellos han sido exitosos? Entonces, si los jóvenes salvadoreños son esforzados, buscan salir adelante, e incluso cruzan fronteras buscando mejores oportunidades, ¿por qué no le voy a pedir a quien aspire a ser presidente algo que yo ya he hecho?

Este es el nuevo mundo, donde los negocios y los buenos gobiernos están inmersos en la “sociedad del conocimiento”. Por tanto, lo que se necesitan son líderes visionarios, bien preparados, para dar al país el rumbo hacia el progreso, cuyos pilares se construyen desde la educación parvularia hasta la superior y se continúa con la actualización de conocimientos de por vida.

Exijamos estas condiciones a los candidatos presidenciales y no nos dejemos distraer con espejitos populistas.

Lee también

Comentarios

Newsletter