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Por el fortalecimiento de nuestra institucionalidad

Hace cuatro semanas, al anunciar mi decisión de participar en el proceso interno para la elección del candidato presidencial del FMLN, reiteré algo que, en todos mis años de servicio público, se ha convertido en una premisa fundamental de mis actuaciones. Reiteré que creo firmemente en la democracia y además, en la relevancia de fortalecer de manera continua la institucionalidad de nuestro país, incluyendo a nuestros partidos políticos.
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Precandidato presidencial del FMLN

Precandidato presidencial del FMLN

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Con más de la mitad de mi vida promoviendo las transformaciones necesarias para El Salvador, primero desde los movimientos sociales, luego desde la dinámica partidaria y como servidor público, no me queda duda del valor que los partidos suponen para nuestra joven democracia, surgida tras la firma de los Acuerdos de Paz.

Estoy seguro de que, en distinta medida, los institutos políticos han sido importantes en la discusión y generación de acuerdos positivos alrededor de temas trascendentales para nuestra población; además, han sido vitales para propiciar el debate de ideas, el cual hace cuatro décadas resultaba impensable.

De la misma manera, estoy claro que la legitimidad de los partidos frente a sus representados no viene otorgada en un cheque en blanco tras cada evento electoral, sino que esta debe ganarse en el día a día. Estoy convencido de que nuestros institutos políticos –en especial el FMLN, que ha luchado por responder a principios democráticos desde su génesis– deben ganarse esa legitimidad aplicando esos fundamentos en su práctica interna, al ser espacios que propicien el diálogo franco y abierto con sus bases, así como el respeto a la voluntad de las mismas, pero, sobre todo, al ser instrumentos realmente cercanos a la gente, que gobiernen escuchándola y haciéndola partícipe de sus decisiones de forma permanente.

Las pasadas elecciones municipales y legislativas fueron un evidente recordatorio sobre el necesario cumplimiento de estas condiciones para que la ciudadanía nos brinde su confianza. Y si bien no es una situación exclusiva de la realidad salvadoreña, pues se ha presentado en distintas partes del mundo y para diferentes expresiones ideológicas, los políticos debemos reconocer lo que la gente ha querido decirnos.

Es entonces que, con el reto de asumir y corresponder a ese mensaje de la ciudadanía, decidí participar en este proceso interno, pues quiero contribuir a él desde mis modestas posibilidades. Considero que el FMLN, como proyecto histórico, fiel a su espíritu democrático y en honor de quienes ya no están con nosotros, es un partido con capacidad de mirarse a sí mismo, admitir sus errores y aprender de ellos para tomar nuevos cursos de acción.

Nuestro partido, como lo ha hecho desde su origen, tiene la característica de crear alianzas y puentes de entendimiento con diversos sectores sociales del país, pues todos son fundamentales para seguir propiciando la ruta de un El Salvador con más desarrollo humano, justicia y equidad.

Sería un grave error no atender el mensaje claramente expresado por nuestra población en marzo. Estoy seguro de que el proceso interno, que realizamos actualmente, nos ayuda a ir por el rumbo correcto, a favor del robustecimiento de nuestra institucionalidad partidaria y sumará también a nuestra democracia.

Por todo lo anterior, confío en que este esfuerzo, cuyo ganador será elegido el próximo 27 de mayo, nos unirá y fortalecerá más como FMLN, para que sin duda continuemos abonando a la construcción de un mejor país y sigamos trabajando arduamente por responder como se debe a nuestra gente y lograr así un nuevo triunfo en 2019.

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