Lo más visto

Más de Opinión

Por los cinco de Santa Tecla y muchos más

<p>Algunos temas sobre la coyuntura del país tienen copada la agenda de los medios de comunicación y de importantes actores, protagonistas, voceros y también de algunos no invitados. Pero al ver con franqueza el escenario tenemos otros temas, realidades, duros dramas vividos por docenas de familias salvadoreñas que en estos momentos sufren de manera amarga. Más allá de la crisis institucional, de los debates jurídicos y políticos sobre cortes y asambleas... más allá de las candidaturas y los anhelos presidenciales... más allá de pedidos sindicales fuera del alcance de las arcas del Ejecutivo... más allá de las organizaciones y protestas de un color o de otro... más allá de todo eso, está, en el presente, el sufrimiento por jóvenes desaparecidos.</p>
Enlace copiado
Por los cinco de Santa Tecla y muchos más

Por los cinco de Santa Tecla y muchos más

Enlace copiado
<p>&nbsp;</p><p>Los secuestros de muchos menores, y digo muchos porque las cifras, para variar, no están consensuadas entre las diferentes entidades y el Instituto de Medicina Legal informa de un dato y la Policía informa otro; aparte de las estadísticas, la angustia familiar no tiene parangón. Los desaparecidos van en aumento y las respuestas son vagas sobre el problema. Un problema de seguridad pública, un tema que no podemos ni debemos dejar de lado porque continúa siendo el más grave problema que enfrenta la sociedad.</p><p>&nbsp;</p><p>Uno de los casos que ha logrado llamar la atención y destacar en la agenda de algunos medios, al que este periódico ha dado especial seguimiento, y ojalá las plegarias de las familias sean atendidas, es el caso de los cinco estudiantes de entre 14 y 17 años de 8.º y 9.º grado del Centro Escolar Centroamérica de Santa Tecla, quienes fueron vistos por última vez en un cibercafé de la ciudad hace ya más de 15 días. La policía no tiene pistas. Los padres de los jóvenes mantienen esperanzas de encontrarlos vivos mientras no haya dato concreto que diga lo contrario. Imagino las lágrimas que han de haber derramado ya los padres, familiares, profesores, compañeros de escuela y amigos de estos cinco muchachos. Para estos padres los días transcurren con el agobio y con la oración a Dios para dar con el paradero de ellos. La pérdida de un hijo conlleva un dolor inconmensurable.</p><p>&nbsp;</p><p>Tampoco podemos olvidar el terrible caso de la atleta Alison Renderos, de San Vicente, y de muchos otros casos que se están reportando. Más de seis desaparecidos cada día, según una de las instituciones, y un alarmante ascenso del problema en comparación con otros años. Ayer mismo, este periódico informaba de la desaparición de Kimberly García, de 13 años, quien, según su madre, se dirigía a un cibercafé en la urbanización Montes de San Bartolo 3, en Soyapango, y ya no volvió a casa.</p><p>&nbsp;</p><p>Las autoridades deben dar una explicación clara de esta situación. Más allá de sentirnos bien por el descenso de los homicidios por la operatividad policial y en parte por la tregua de pandillas, deben decirnos qué está pasando con el asunto de los desaparecidos. Le deben decir a esta sociedad qué sucede; si es que alguna parte de las pandillas no ha atendido la tregua o nuevos grupos criminales se han dado a la tarea de querer destacar y conquistar territorios. No podemos aceptar las declaraciones de algunos jefes policiales que en casi todos los casos responden: “tiene relación con las pandillas”... pero y eso qué significa en el fondo, eso suena a ligeros y superficiales análisis de la información, o no nos quieren decir la verdad, quizás se les ha salido del control algunas pandillas, algunos no están controlados desde las cárceles. No se puede continuar con los secuestros de jóvenes. El país necesita respuestas.</p><p>&nbsp;</p>

Tags:

  • opinion
  • editorial

Lee también

Comentarios