Lo más visto

Por los senderos de la paz (En memoria de Camilo Bolaños)

Cuando me ofrecieron el cargo de director ejecutivo de la ANEP, no lo dudé. Aunque me sentía confortable trabajando en FUSADES, inmediatamente pensé que desde la nueva trinchera podía sumarme directamente a la lucha constante que mantienen los empresarios para defender el sistema de libertades, impulsar el crecimiento económico y crear empleos en momentos sumamente difíciles. Tuve la suerte de iniciar mis funciones acompañando a un selecto grupo de empresarios visionarios, que al tiempo que luchaban para desempeñar esos roles, mantenían una actitud proactiva hacia el proceso de diálogo-negociación. Y todo esto, bajo el liderazgo del entrañable amigo Camilo Bolaños.
Enlace copiado
Por los senderos de la paz (En memoria de Camilo Bolaños)

Por los senderos de la paz (En memoria de Camilo Bolaños)

Por los senderos de la paz (En memoria de Camilo Bolaños)

Por los senderos de la paz (En memoria de Camilo Bolaños)

Por los senderos de la paz (En memoria de Camilo Bolaños)

Por los senderos de la paz (En memoria de Camilo Bolaños)

Enlace copiado
El acompañamiento del proceso comenzó de manera “clandestina”. En eventos patrocinados por entes y organismos internacionales y, realizados en el país y en el exterior, se fue tejiendo poco a poco una red de adherentes a la causa de la paz. Pero ese trabajo sigiloso se hizo público, cuando en abril de 1990 se recibió una misiva firmada por Schafik Hándal, en la que se invitaba a la alta dirigencia de ANEP a una reunión con la plana mayor del FMLN, sin agenda, en la ciudad de México. No puedo ocultar lo difícil que fue convencer a la Junta Directiva de aceptar lo que para muchos significaba un verdadero desafío. Fue la firmeza, la fuerza moral y la visión trascendente de Camilo lo que hizo posible esa reunión. No pude constatar personalmente lo que se debatió en ese encuentro entre actores con un pensamiento diametralmente opuesto, porque Camilo me pidió que me quedara “cuidando la casa por si algo les ocurría en el camino”.

Antes, Camilo había dado numerosas muestras de ser una persona de bien, sensata y proactiva, pero a la vez firme en sus convicciones. Así, luchó con solvencia moral y firmeza en pro de una libre empresa más comprometida con los grandes intereses nacionales. Incluso, sus actuaciones solidificaron mis propias convicciones sobre el significado de actuar sin dobleces ante quienes detentan abusivamente del poder y hacen del mismo su propia ciudadela. También alzó su voz ante la corrupción y la impunidad, denunciando ante el mismo presidente de la república dos casos emblemáticos en cuyas directivas participaban incluso representantes del sector. La contundencia de sus argumentos propició la destitución inmediata de los funcionarios directamente involucrados. Ha quedado también registrado en los anales de la ANEP la ardua tarea para conciliar los intereses opuestos de dos de sus gremiales en torno a la drástica reforma arancelaria, lo que fue tomado de ejemplo en el resto de Centroamérica.

Esa trayectoria traspasó las fronteras nacionales. Organismos como el BID y la GTZ vieron en ANEP un socio confiable para canalizar generosos donativos con el fin de fomentar y fortalecer las mypes de cara a la tarea de la reconstrucción. Pero la credibilidad en la cúpula empresarial y en su liderazgo también fue reconocida por personajes de categoría mundial. Entre estos están los presidentes Óscar Arias y Carlos Andrés Pérez, quienes reconocieron el papel de los empresarios en el proceso de pacificación con sendas invitaciones de cortesía para visitar sus respectivos países y constatar in situ el significado de vivir en democracia. El mismo Daniel Ortega, durante su primer mandato, solicitó una reunión con el Comité Ejecutivo en la sede de ONUSAL para solicitarles su apoyo para que empresarios salvadoreños invirtieran en Nicaragua.

Tampoco puedo omitir un comentario que me hizo uno de los personajes más distinguidos de la comisión de diálogo gubernamental: “sin el apoyo de la empresa privada, el proceso se hubiera prolongado y la tarea de alcanzar la paz hubiera sido más difícil”. Al recordar todo esto, me hace sentir nuevamente pena ajena frente a los ataques viscerales por altos dirigentes del FMLN que si hoy disfrutan en exceso las mieles del poder es en parte por la ayudita que les dio la empresa privada. Y ese mérito se debe en gran medida a la visión, coraje y liderazgo de Camilo. Descansa en paz, querido amigo.
 

Tags:

  • empresarios
  • ANEP
  • Camilo Bolaños
  • FMLN
  • negociacion
  • paz

Lee también

Comentarios