¿Por qué no es militarización de la seguridad pública el Plan San Salvador?

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Durante la presente semana se anuncia un nuevo plan de seguridad pública para continuar con la tendencia de los cambios cada tres o cuatro meses, y se le ha denominado: Plan San Salvador.

Las últimas encuestas de opinión ubicaron nuevamente la inseguridad, el crimen y violencia como el principal problema del país, pero además los ciudadanos manifiestan que las medidas extraordinarias no están funcionando, y que ubican al señor presidente de la República en su peor momento en 39 meses de gobierno, con 21 meses pendientes de su periodo presidencial.

Ante este panorama el señor presidente, el gobierno y su gabinete de seguridad tenían que diseñar una estrategia que pueda impactar en la mente de los ciudadanos, en su percepción, que envíe un mensaje que están combatiendo y que han atendido el clamor popular de combatir la criminalidad, y la decisión estratégica fue utilizar a la institución mejor evaluada y creíble por la población sobre las iglesias cristianas para tener un referente: La Fuerza Armada, y desde inicios de la semana vimos el despliegue de efectivos militares y vehículos blindados que la mayoría de medios de comunicación y analistas han denominado “tanquetas” cuando son tres tipos de vehículos: uno los denominados HMMMV, el otro es el Humvee, y el tercero es los vehículos Storm (tipo Jeep), no son tanquetas, ni tanques, únicamente blindajes livianos y por ser de uso militar tienen incorporados sistema de anclaje para armas de fuego de diferentes calibres y corresponden a la Fuerza de Tarea Vulcano, sus funciones: brindar transporte al personal militar y funciones de comando y control, estratégicos en la comunicación, no de combate.

Algunos de los elementos por lo que considero que este nuevo Plan San Salvador no significa que la seguridad pública está militarizada son los siguientes:

1) Las instituciones relacionadas con la seguridad pública no están siendo dirigidas por oficiales en servicio activo o militares en situación de retiro.

2) El personal efectivo de la FAES es exactamente el mismo de la semana anterior asignado a labores de acompañamiento y apoyo en seguridad pública, sin incrementarse, mi último dato es de 13,920 efectivos.

3) El mando de las operaciones en todo el país no solo en San Salvador es por parte de un oficial de la PNC; los oficiales y mandos de la FAES sugieren, proponen, recomiendan, pero son los oficiales de la PNC y las autoridades del Ministerio de Justicia y Seguridad como de la corporación policial que autorizan los planes y acciones.

4) Los cacheos o registros a ciudadanos que se han observado en medios de comunicación son efectuados por personal de la PNC con uniformes similares a la FAES pero no en los colores utilizados por la institución castrense.

Nuestra Fuerza Armada es una institución conformada por oficiales graduados y diplomados del Estado Mayor con una serie de estudios altamente especializados, y formación en planificación estratégica dentro y fuera del país, y otra serie de competencias en seguridad y defensa, considero que estas recomendaciones o sugerencias no proceden de ellos, pero sí estoy seguro de que ante la orden de su comandante general el señor presidente de la República tenemos una FAES obediente y altamente disciplinada, por lo que cumplirán la misión aplicando todas sus capacidades de forma que la orden resulte eficiente, inteligente y contundente dentro de la ley y respetando los Derechos Humanos. El combate efectivo al crimen organizado y pandillas requiere de inteligencia, investigación técnica científica pericial para golpear sus finanzas, fuentes de reclutamiento, armamento, capacidad operativa y capturando a sus cabecillas.

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